Por los recursos y el control de la provincia de Buenos Aires

Fuertes roces de Kirchner con Felipe Solá y Duhalde

Solá fue quien llevó la cuestión a la luz pública y, claro, como en otros asuntos, el paso dado por el gobernador cayó mal en la presidencia. De hecho, los dos no se hablan sino por los medios, pero a Solá tampoco lo recibe el jefe de gabinete, Alberto Fernández, y el de Interior, Aníbal Fernández, que teóricamente debería ser el canal formal, no es reconocido de hecho como interlocutor por el bonaerense.

Hay mucha plata en juego, pero también alta (¿alta?) política.

Es que Solá está al frente de la mayor de las provincias y ha conseguido el respaldo público de Eduardo Duhalde, que controla la maquinaria más aceitada del partido justicialista. Además dirige desde lejos a una porción nada desdeñable de la cámara de diputados nacionales lo que es inquietante.

Kirchner ha logrado ser respaldado en la controversia por la mayoría de los gobernadores, incluso con aquellos como el cordobés José Manuel de la Sota, o el santafesino, Jorge Obeid, con quien no andaba, en política, en buenas migas. A Solá entre los caudillos provinciales, solamente lo acompaña en este forcejeo por el que manda en Neuquén, Jorge Sobisch, uno que quiere ser alternativa pero por la derecha. No es la mejor de las companías para el bonaerense.

El reparto de los ingresos nacionales se conoce como coparticipación y el modo con que debería efectuarse esa tarea, fue impreso en la reforma de la carta magna de 1994, pero desde entonces, no puede dictarse la ley que lo reglamente.

 

La bonaerense

Como hace a las finanzas del país, el FMI tiene interés en que se apure la legislación a la que deben adherir todas las provincias.

Estará la cuestión en la agenda de los habituales controles que el Fondo efectúa sobre la marcha de la economía. En el gobierno, no se alarmarían si para la nueva ronda con el FMI, la cuestión de la coparticipación, al menos ahora, será un asunto conflictivo.

Está la plata, las relaciones entre el gobierno y las provincias y de todos ellos con el FMI y también la política porque se puede dañar el convenio que mantienen Kirchner y Duhalde, este último jugando de figura mundial como referente del Mercosur.

Si Kirchner creyó que Duhalde optaría por el papel de estadista sobre las pequeñeces de la política, los datos exhiben otra cosa.

Y es importante por el respaldo que el ex gobernador y ex primer mandatario ha dado al gobierno nacional en momentos que no son los más felices para Kirchner.

Y en el fondo de todas las cosas, está el control político de la provincia de Buenos Aires, A Solá (a Duhalde) le desagrada que hombres que vivan al Presidente se hayan propuesto crear un propio movimiento en la mayor de las provincias, donde podrían dejar mal ubicado al aparato peronista si es verdad que la esposa del hombre de la Rosada, la senadora Cristina Fernández, se pone al frente de ese objetivo, porque las encuestas la colocan en un lugar privilegiado en esos lugares.

Renovación de gobernadores habrá recién en 2007, mucho tiempo, pero el año próximo sí tendrán lugar las parlamentarias y en la provincia de Buenos Aires se eligen muchos legisladores y Kirchner quiere tener todos los que pueda conseguir y difícilmente quiera salir mal parado de esta controversia por plata que tiene planteada con Solá que supo ser su amigo político. Se verá. *

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