La resolución del Consejo de Seguridad sobre Irak
Tras dos semanas de negociaciones y de cinco proyectos de enmiendas el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad el martes 8 la resolución 1.546 sobre Irak que, en lo esencial, con mínimas concesiones y significativas omisiones, consagra la voluntad de EEUU y mantiene por tiempo indefinido los 138 mil hombres de las tropas yankis, a las que se agregarán nuevos destacamentos retirados de Corea del Sur. Un complejo mecanismo desembocará en elecciones para un nuevo gobierno iraquí el 31 de diciembre de 2005, pero EEUU seguirá teniendo en sus manos las riendas del poder.
Las tropas yankis siguen por tiempo indefinido
Los ocupantes comenzaron por digitar el nuevo gobierno provisional que asumirá el 30 de junio. El papel del enviado especial de la ONU, el argelino Lakhdar Brahimi, fue puramente nominal. Su candidato para primer ministro no era Iyad Allawi, pero Paul Bremer lo impuso, en razón primordial de sus antiguos vínculos con la CIA. Es el mismo que ahora envió una carta al Consejo de Seguridad, que figura en anexo al documento, por la cual solicita la permanencia de las tropas extranjeras.
La resolución establece que dichas tropas permanecerán mientras el gobierno iraquí no pida su retiro. Unido a la carta de Allawi, el ministro de Relaciones Exteriores, Zebari, dice que ése es el último de sus deseos para el período próximo. Más aún, se dice taxativamente en la resolución que las fuerzas militares multinacionales «tendrán autoridad para tomar toda medida necesaria para contribuir al mantenimiento de la seguridad y la estabilidad». Francia, Rusia y China reclamaron que las autoridades iraquíes tuvieran poder de veto sobre las acciones militares importantes. EEUU lo rechazó de plano. Al final quedó establecido que habrá un sistema de consulta con un organismo iraquí de seguridad a crearse (o no). En suma, no hay límite para la permanencia de las tropas de ocupación ni para sus operaciones militares. Se reservan el derecho de conducir toda clase de operaciones, bajo el manto de «lucha antiterrorista», y de proceder a «internaciones» (o sea nuevos encarcelamientos) si lo juzgan necesario.
Brasil, Chile y España reclamaron que se estableciera en el documento la vigencia del derecho internacional humanitario, que no figuraba para nada en la propuesta original yanki-británica. Así se resolvió, pero figura apenas en una nota del preámbulo, no en el texto del acuerdo.
Un comentarista anota: «La ONU dio su aval a un proceso que sigue estando dictado por Estados Unidos. En el lugar, el peso de los 140 mil soldados norteamericanos, más los 18 mil millones de dólares de créditos a ser votados por el Congreso y la presencia de expertos civiles de toda clase no dejan duda acerca de quién, en los hechos, dirigirá el país. Los franceses o los rusos no estarán presentes en modo alguno».
Las riendas del poder
Esto es lo que se establece para el futuro inmediato. Es la continuidad de la situación actual, en la cual los ocupantes se aseguraron todas las riendas del poder. El ministerio de Defensa tiene nominalmente la facultad de dirigir las fuerzas armadas y de seguridad iraquíes, pero una «disposición de emergencia» dictada por Bremer en marzo establece que el control operativo de los efectivos iraquíes pertenece a los comandantes norteamericanos en el terreno (véase nuestra nota del 27 de mayo «La última maniobra del binomio de la guerra», referida a la propuesta inicial yanki-británica). Además, por acuerdo de Bremer con la autoridad provisional se crearon comisiones cuyas funciones se superponen a las de los ministerios, sometidas a un doble sistema de supervisión, con miembros designados por los ocupantes y que durarán cinco años en sus funciones, o sea que incidirán como un poder paralelo sobre el nuevo gobierno electo.
Esto surgirá de una compleja mecánica. El gobierno interino ya designado se instalará el 30 de junio. En julio se reunirá una conferencia nacional representativa que designará un comité consultivo, el cual preparará la elección de una asamblea constituyente. Sobre la base de la Constitución redactada se procederá a elecciones el 31 de diciembre 2005, de las que saldrá el nuevo gobierno. (¡Cuán largo me lo fiáis!, diría el clásico).
Las prisiones y las torturas
El documento no menciona para nada el escándalo de las prisiones y las torturas. Sobre el tema pesa un silencio ominoso. Tampoco se sabe qué pasará con los presos de Abu Ghraib, como pide Amnesty International. El día en se votaba la resolución en Nueva York, el Washington Post revelaba memorandums del Departamento de Justicia a la Casa Blanca de los años 2002 y 2003 (que John Ashcroft ocultó al Congreso y se negó a entregarle) que justificaban el uso de las torturas. *
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