El último viaje de Reagan
Multitudes inundaron los salones de la biblioteca presidencial Reagan, que se mantuvo abierta durante cuatro horas adicionales para permitir que las largas colas de admiradores pudieran despedirse del «guerrero de la Guerra Fría» de los años ’80.
Algunos admiradores se mantuvieron despiertos durante la noche para realizar viajes de 12 horas desde sus hogares hasta el féretro del carismático ex mandatario, en una suerte de peregrinación que muchas veces terminó en lágrimas.
La viuda de Reagan, Nancy, dijo estar profundamente emocionada por la movilización masiva y el afecto por quien fue su marido durante 52 años, y que murió el sábado pasado a los 93 años, tras una batalla de 10 años con el mal de Alzheimer.
«Es increíble lo que estoy viendo en la televisión», dijo Nancy en una declaración emitida por el despacho de Reagan. «El flujo de amor hacia mi marido es verdaderamente sorprendente», añadió.
Entre el ejército de dolientes que rindieron silencioso homenaje el martes al féretro del ex presidente republicano, envuelto en la bandera estadounidense, estuvo el candidato presidencial demócrata John Kerry.
Kerry, que suspendió su campaña electoral esta semana por respeto a Reagan, se paró frente a su ataúd, pareció recitar una plegaria en la habitación en silencio, se persignó y luego salió lentamente del cuarto.
Estrellas de Hollywood como Bo Derek, que protagonizó la película «10» en 1979, y Morgan Fairchild, también se unieron a la multitud para rendir homenaje a Reagan, un ídolo de las matinés antes de lanzar su carrera política.
El gobernador de Nuevo México, el demócrata Bill Richardson, también visitó la biblioteca, mientras el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, que al igual que Reagan era una estrella de Hollywood antes de ser electo como gobernador, le rindieron tributo el lunes.
«Reagan fue el primer republicano que voté», dijo Cheryl Burlingame, de 38 años, al explicar por qué hizo seis horas de cola con sus dos hijos, de 11 y dos años, para homenajear a Reagan. «Era una de las demócratas de Reagan», explicó.
Reagan «era extremadamente sincero, decía lo que pensaba y nos protegía. (La espera) valió la pena. Fue un privilegio y un honor», añadió.
Nancy Reagan sentó el tono para las masivas muestras de afecto y dolor el lunes, cuando llorando apoyó brevemente su mejilla contra el ataúd, luego de que éste llegara a la biblioteca.
A las 08H30 am (14H30 GMT), la ex primera dama escoltó el féretro desde la biblioteca presidencial a una base aérea, desde donde el avión presidencial Air Force One despegó media hora más tarde para su vuelo de cinco horas a Washington. *
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