Un mal recuerdo para los gays estadounidenses

La muerte de Ronald Reagan no entristeció a la comunidad homosexual estadounidense, que guarda rencor al ex presidente por su indiferencia ante la epidemia de sida que se inició en los años 80 durante su gobierno.

Mientras que los homenajes en memoria de Reagan, fallecido el sábado a los 93 años, continúan, la comunidad homosexual guarda distancia. Para ellos la Presidencia de Reagan dejó marcas de sangre, la de las víctimas de la epidemia de sida.

«No es sólo que haya simplemente ignorado la enfermedad. (…) Lo que es increíble, es que él y su administración decidieron deliberadamente no hacer nada», explica Mark Milano, un especialista en el tratamiento del sida que vive con el virus HIV desde 1981.

Las primeras pistas sobre la epidemia de sida aparecieron al principio de la Presidencia de Reagan (1981-1989), cuando una rara forma de cáncer comenzó a hacer estragos en la comunidad homosexual. El término sida apareció en 1982.

Pero es recién en 1987 que Ronald Reagan mencionó por primera vez al sida, lamentan los activistas. Ese mismo año, el número de casos se elevaba a 60.000, de los cuales 30.000 eran muertes. Para algunos, la falta de fondos federales para combatir la enfermedad ayudó a que esta se propagara.

Según un médico de la Casa Blanca, Ronald Reagan consideraba, entre 1984 y 1985, al sida «como el sarampión, que se curará solo». Lou Cannon, uno de sus biógrafos, escribió en su obra que su respuesta a la epidemia fue «vacilante e ineficaz».

C. Everett Koop, antigua autoridad médica estadounidense bajo la Presidencia de Reagan, subrayó en 2001 que fue privado, por la existencia de «políticas diferentes conducidas en el corazón de cada ministerio», de toda discusión sobre el sida durante los cinco primeros años de ese gobierno. *

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