Día D: Bush y Chirac recordaron a los héroes de Normandía
Los presidentes Bush y Chirac encabezaron la conmemoración del desembarco aliado que el 6 de junio de 1944 marcó el comienzo de la liberación de Francia y Europa de la ocupación nazi y el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial.
El jefe del gobierno alemán, Gerard Schroeder, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, participaron por primera vez en la recordación, que se realizó con el telón de fondo de los desacuerdos por el conflicto en Irak.
Miles de veteranos de guerra y sobrevivientes de la Armada que cruzó el canal de la Mancha hace 60 años fueron los homenajeados durante la conmemoración, además de la población francesa civil que vivió los temibles bombardeos de aquellos días.
Durante la ceremonia solemne en el camposanto de Normandía donde se encuentran las tumbas de 9.386 soldados estadounidenses, se escucharon las 21 salvas de cañón, y poco después se interpretaron «La Marsellesa», «Barras y Estrellas» y varios himnos militares.
La ceremonia se efectuó en Arromanches, junto a la playa Gold, donde miles de soldados británicos desembarcaron el 6 de junio de 1944, instalando la cabecera de playa que fue sostenida pese a la furibunda artillería alemana.
Un total de 250.000 soldados aliados murieron durante el desembarco de Normandía bajo el fuego de los cañones alemanes, que solo al término del día aceptaron su derrota y se replegaron hacia el interior del territorio francés.
Un espectacular desfile de veteranos de guerra y un sobrevuelo de jets franco-estadounidenses integraron el programa de homenajes en memoria del Día-D.
El presidente de Francia afirmó en su alocución que hace 60 años «los soldados de la libertad llevaron las armas para hacer triunfar valores a los que aspira toda la Humanidad: una visión del hombre y de su dignidad, la paz, la libertad y la democracia».
Chirac, quien prometió que su país «nunca olvidará» el sacrificio de tantos jóvenes soldados norteamericanos e ingleses abatidos en Normandía, alabó los méritos de Gran Bretaña, «nación heroica que luchó mucho tiempo sola» contra los nazis.
El presidente francés también resaltó el «sacrificio supremo» de los soldados aliados de Canadá, Nueva Zelanda, Luxemburgo, Bélgica, Noruega, Grecia, junto con contingentes polacos y checoslovacos exiliados en Londres y de la resistencia francesa, que desembarcaron en las playas de Normandía.
El jefe de Estado francés pronunció su discurso en medio de extremas medidas de seguridad por temor a ataques terroristas, con un despliegue más de 15.000 oficiales y tropas francesas que patrullaron la zona de los festejos.
«He querido que Alemania recuerde con nosotros aquellas horas en las que el ideal de libertad volvió a soplar sobre nuestro continente», afirmó Chirac en su discurso.
Bush, por su parte, afirmó que Estados Unidos honraba hoy «a los libertadores que lucharon por la causa más noble» y aseguró que «volveríamos a hacerlo para nuestros amigos», enfatizó.
En un mensaje que puede leerse en clave sobre la situación de Irak, Bush afirmó también que el legado Normandía «provocó que Estados Unidos y Francia se convirtieran en aliados inseparables, en socios fiables en la causa por la paz».
Bush, obviamente consciente de las espinas que originó entre París y Washington la invasión de Irak, subrayó que esa unión «aún se necesita hoy día».
Al acto franco-estadounidense en Coleville le siguió la ceremonia franco-holandesa, con la participación de la reina Beatriz, y la franco-polaca, con el presidente polaco Alexander Kwasniewski.
Por su parte, el canciller alemán Schroeder participó de la ceremonia en Ranville, donde se encuentra el camposanto de La Cambe, que alberga a miles de soldados alemanes del escuadrón de Waffen SS, que defendieron cada casamata y cada metro de costa, en una resistencia tenaz que les devoró la vida.
La reina Isabel II presidió la ceremonia canadiense en la playa de Juno, por ser jefa de Estado de Canadá, y la francio-británica de Bayeux, primera ciudad liberada.
A ese acto, asistió también el primer ministro británico, Tony Blair, acompañado por su esposa, quienes junto a la reina depositaron una corona ante el Memorial en el que están grabados los nombres de 1.837 soldados británicos desaparecidos en la Batalla de Normandía.
Schroeder, quien fue recibido calurosamente por Chirac en Caen, declaró que los triunfos de las fuerzas aliadas de 1944 «no fueron una victoria sobre Alemania, sino para Alemania». *
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