Kirchner piensa que buscan su fracaso
En el sur estará en la que fuera cuenca del carbón argentino, Tío Turbio, ahora en camino de reactivarse. Precisó ante la alarma que han provocado palabras que llegan desde lo alto del gobierno que no habló «ni de conspiraciones ni de complot» con su polémica denuncia del martes. Pero nadie le saca la idea de que existen «sectores que trabajan para inviabilizar el gobierno y el cambio».
«Es una cuestión de lucha y de debate político con quienes defienden la vieja Argentina», aseveró el Presidente en declaraciones a la prensa donde calificó como «lamentable» la actitud del fiscal Carlos Stornelli, quien pidió a la Cámara Federal que se investiguen las denuncias, en una causa que recayó en el juez federal Juan José Galeano. «Stornelli es un hombre muy cercano a (el titular de Compromiso para el Cambio y empresario Mauricio) Macri que quiere judicializar las ideas», dijo Kirchner. Es el discurso para enfrentar el camino que tomó el fiscal que antes había dicho casi lo mismo de otros miembros del Gabinete. Precisemos que Macri es alguien que busca ser referente del centro-derecha y que tiene lazos con el líder peronista Eduardo Duhalde.
De todas formas, el oficialismo aunque mantiene firme sus sospechas, trató ayer de bajarle el tono a la cuestión. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, aseguró que la palabra complot es «demasiado ampulosa».
Pero hay palabras que desorientan. El titular de la cartera política desafió con un «no es fácil voltear al gobierno» y con una de cal y otra de arena sostuvo que «se terminó esa época en la Argentina» (la de los golpes de Estado) aunque eso no significa que no «cabestren de la mejor manera que puedan porque se beneficiaban y mucho en otros momentos de la vida argentina».
Pasando en limpio tantas palabras de arriba y de varios sectores, lo que el gobierno quiere decir que le llaman poderosamente la atención varios hechos que se pueden o no relacionar, como el incendio intencional del sector más sensible de una de las líneas ferroviarias que más pasajeros transportan, la ola de asaltos muy profesionales que parecen buscar generar más intranquilidad que la que normalmente ocurre.
Sea paranoia o no, lo real es que esas cosas han sucedido e incluso el asalto a un asesor presidencial en su domicilio privado hace sospechar que se trata de otro caso que se une al rosario de situaciones raras. ¿Entonces? Entonces, parecen querer decir desde arriba, que así las cosas el gobierno tiene la obligación de prevenir y de alertar. También el jefe de Gabinete pasó a poner algunos paños fríos. Alberto Fernández intentó relativizar la denuncia al afirmar que «jamás usamos la palabra ‘complot'», aunque insistió en alertar a la gente sobre intentos de desestabilización para que «los combatamos en conjunto».
Fernández admitió que involucraba a los economistas José Luis Espert y a Jorge Avila, dos súper ortodoxos, entre los sectores que «añoran» el pasado pero por radio Mitre negó que los acusara de «que estaban estableciendo un clima adverso».
Pero, una vez más, con algunas palabras que mediatizan otras, o viceversa, dijo que «nosotros hemos recibido comentarios» de que consultores y economistas advierten a bancos extranjeros que Kirchner no finalizará su mandato. «No estamos generando intranquilidad, estamos diciéndole a la gente que esté tranquila, que este clima que se está instalando no tiene que ver con la realidad, y que detrás hay un juego de intereses», señaló Fernández. Fuentes oficiales aseguraron que en el gobierno apuntan a jueces federales, policías recién despedidos y hasta a un sindicalista como focos de los presuntos planes de desestabilización.
El economista Espert, dueño de una consultora, fue uno de los nombres que el gobierno más criticó por sus evaluaciones económicas. En declaraciones radiales, Espert se defendió y atacó con dureza al jefe de Gabinete porque, señaló, lo injurió cuando dijo que sus pronósticos eran «espantosos» y «agoreros».
«No sabía que en Argentina por opinar distinto del gobierno en algunas cosas, no en todas porque tengo algunas coincidencias en el aspecto económico, es la causa para ir al paredón.», sostuvo. ¿Está el propósito de poner en atención a un foco, cuando se han definido estos días cosas de alta importancia como la nueva propuesta a los acreedores de la deuda en default o el envío de tropas a Haití, en trámite parlamentario? Es lo que desliza en su prestigiosa columna, en La Nación, Joaquín Morales Solá. El debate continuará. *
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