Pacifistas contra Bush y la guerra
Bajo el lema «No war, no Bush» (No a la guerra, no a Bush), los manifestantes -llegados de varias partes de Italia en tren- marcharon agitando las banderas multicolores de la paz.
Pacifistas, representantes de la izquierda más radical, del movimiento antiglobalización y de sindicatos acudieron a la manifestación, en la que no hubo desórdenes de importancia y sólo incidentes menores.
Entre éstos, personas encapuchadas lanzaron botellas contra agentes de las fuerzas de seguridad y rompieron escaparates cerca de la céntrica Plaza Venecia.
Algunos grupos que participaban de la manifestación, sin embargo, aislaron y desarmaron a los que causaban incidentes.
«Menos mal, todo fue bien», comentó el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, aludiendo al resultado de la marcha, y añadió: «Venció el sentido de responsabilidad».
Un imponente dispositivo de seguridad fue puesto en marcha para garantizar la seguridad de Bush, quien viajó a Roma para conmemorar el 60º aniversario de la liberación de la ciudad por parte de los aliados, al final de la Segunda Guerra Mundial.
Agentes anti-disturbios flanquearon todo el recorrido de la manifestación, que pasó por las calles del corazón de Roma.
Los eslóganes más coreados por los manifestantes fueron: «Fuera las tropas de Irak y Bush de nuestra ciudad» y «Contra los señores de la guerra, la resistencia continúa».
Mientras estos manifestantes desfilaban contra Bush, en una plaza cercana, la Navona, se realizó un acto de apoyo al gobierno estadounidense, organizado por un diario italiano, L’Opinione.
Arturo Diaconale, director del periódico, habló de las raíces profundas de la amistad entre Estados Unidos e Italia, y cedió la palabra a continuación a exponentes políticos que dieron su adhesión a esta manifestación pro Estados Unidos.
A primeras horas de la mañana grupos de jóvenes, algunos de los cuales con la cara cubierta, cortaron el tránsito, lanzaron petardos y quemaron contenedores de basura durante varias concentraciones en protesta por la visita de Bush.
Estos hechos ocurrieron cerca de la Universidad y en el barrio de San Lorenzo, áreas alejadas del centro, por donde se encontraba el presidente de Estados Unidos.
Agentes de la policía intervinieron sólo en algunas situaciones, pero no hubo detenciones.
En algunos momentos de tensión con las fuerzas del orden, algunos manifestantes gritaron «Una, cien, mil Nassiriya», en alusión al atentado perpetrado en esa ciudad del sur de Irak en noviembre del año pasado, en el que murieron 19 italianos, en su mayoría carabineros.
Tanto el gobierno como la oposición condenaron ese eslogan. El presidente norteamericano, George W. Bush, comenzó ayer una visita histórica a Italia, reuniéndose en Roma -que amaneció blindada por fuerzas de seguridad y casi desierta- con su colega italiano, Carlo Azeglio Ciampi.
Bush comenzó así una gira de tres días por Italia, el Vaticano y Francia, durante la cual trata de lograr apoyo para la ocupación de Irak y capitalizar la simpatía a su país por su participación, como parte de las fuerzas aliadas, en la liberación de Roma hace 60 años y el desembarco en Normandía, Francia.
Pero esos hechos históricos no atenúan el rechazo de gran parte de la población europea a la política estadounidense en varios frentes, en especial Irak.
El mandatario estadounidense se reunió ayer con Ciampi, en su primer acto oficial en Italia, que duró poco más de media hora.
Bush y Ciampi afrontaron los principales temas internacionales, en particular la crisis en Irak y la situación en Medio Oriente.
El jefe del estado italiano afirmó que «sólo con el compromiso común se pueden afrontar los desafíos al terrorismo».
Ciampi subrayó, por otra parte, que la liberación de Roma hizo descubrir la autenticidad de una vieja amistad entre Italia y Estados Unidos. *
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