Nunca se encontraron las armas de destrucción masiva en Irak, que fueron motivo de la invasión

El jefe de la CIA fracasó y renunció

El propio presidente George W. Bush reveló ayer jueves la sorpresiva noticia que le comunicó Tenet en una carta fechada el 2 de junio, en la que anunció su decisión de abandonar el cargo el próximo 11 de julio. «Me dijo que renunciaba por razones personales y le dije que lo lamentaba. Efectuó un trabajo estupendo en nombre del pueblo estadounidense. Acepté su renuncia», dijo con sobriedad el mandatario.

Bush puso de relieve las calidades del hasta ahora director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), cargo que Tenet asumió hace siete años, tras ser nombrado por la administración del presidente demócrata Bill Clinton (1992-2000).

«George Tenet es el tipo de funcionario con el que a uno le gusta trabajar. Es fuerte, es resuelto. Sirvió a su país como director (de la CIA) por siete años. Ha sido un líder fuerte y capaz en la agencia. Ha sido un líder fuerte en la guerra contra el terror. Y lo voy a extrañar», añadió el presidente.

Por su parte, Tenet se reunió con los empleados de la CIA para explicarles el porqué de su decisión. «Nunca hay un buen momento para irse», afirmó, tras asegurar que quería dedicarse más a su familia.

El adversario demócrata de Bush en las elecciones del próximo mes de noviembre, John Kerry, comentó la renuncia señalando que «se produjeron fracasos importantes en la inteligencia y que la administración tenía que aceptar la responsabilidad» en ellos. La Casa Blanca aclaró que el presidente no le había pedido la renuncia a Tenet, mientras el Departamento de Estado indicó que la renuncia no estaba relacionada con el tema de las informaciones erróneas sobre las armas de destrucción masiva en Irak.

Desde principios de este año se incrementaron las críticas contra el jefe de la CIA, de 51 años, primero durante largas audiencias en el Congreso dedicadas a los atentados del 11 de setiembre de 2001 y el fracaso de los servicios de inteligencia que no lograron trabajar conjuntamente con el FBI (policía federal).

Luego, la ausencia de armas de destrucción masiva en Irak contribuyó a poner todavía más en tela de juicio la gestión de Tenet.

Su presunta existencia, avalada por la CIA, había sido presentada en la ONU por el secretario de Estado, Colin Powell, para justificar la guerra contra el régimen de Saddam Hussein.

El jefe de la diplomacia estadounidense aseguró recientemente que las informaciones dadas a la CIA fueron «deliberadamente engañosas».

En mayo, durante las audiencias sobre el 11 de setiembre, Tenet había hecho una autocrítica de los servicios de inteligencia, hablando de una debilidad sistemática y de ausencia de comunicación. Consideró que Estados Unidos necesitaría cinco años para reconstituir una red eficiente de inteligencia.

El jefe de la CIA tampoco pudo librarse de las repercusiones del escándalo de los prisioneros torturados en Irak por soldados estadounidenses, a veces asistidos por miembros de los servicios de inteligencia.

Dichos métodos habrían sido importados de la base estadounidense de Guantánamo (este de Cuba), donde se encuentran detenidos e incomunicados presuntos miembros de la red terrorista Al Qaeda. *

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