Viajar en tren en Argentina es un infierno

El presidente Kirchner cree que buscan desestabilizarlo

El incendio, que ocurrió el domingo a la tarde, destruyó el centro de control de la ex línea Roca, en la estación Constitución, y obligó a adoptar un sistema de emergencia para prestar servicio entre Capital y el sur del Gran Buenos Aires. Está previsto que los problemas sigan durante la semana.

Desde ese momento, viajar en tren se convirtió una vez más en un infierno y solo se escuchan imprecaciones contra la empresa que tiene en concesión ese ramal del ferrocarril y reclamos al Gobierno para que se la retire y nacionalice nuevamente todo el servicio de trenes.

No es el primer brote de furia ciudadana por la manera en que deben trasladarse a sus trabajos, retornar a sus hogares y exigencias por reestatizar los ferrocarriles privatizados por Carlos Menem.

Hace dos semanas la TV exhibió verdaderas odiseas de personas sencillas en su faena de viajar en ferrocarril e incluso por tener que ir colgada de los vagones, se han producido numerosos accidentes fatales.

El incendio ocurrió en un edificio en la parte externa del predio de la estación Constitución y causó la destrucción casi total de las instalaciones. Las nueve dotaciones que en total trabajaron sobre el fuego lograron controlarlo muchas horas después. En primera instancia, se dijo que se habría producido por un cortocircuito en uno de los tableros. Ahora se habla de un sabotaje.

«La información que yo recibí del ministro de Justicia (Gustavo Beliz) en principio es que ha sido intencional y ha tenido tres focos distintos», dijo el Presidente. ¿ Por qué?. Es que hay gente » que está tratando de desestabilizar y que no acepta los cambios».

Los trenes de la ex línea Roca siguieron funcionando en la víspera con demoras y bajo un «diagrama de emergencia». Los atrasos volvieron a generar mucha bronca en los usuarios que viajan desde estaciones intermedias a la cabecera de Plaza Constitución.

No es la primera ocasión que Kirchner sugiere o habla de que buscan «desestabilizarlo». Por caso, una cena en vísperas del 25 de mayo pasado, que congregó a militares retirados junto a políticos desafectos al gobierno y algunos empresarios, fue mirada por el Presidente como un acto para generar mal clima contra su administración.

Aunque más tarde, oficiosamente, se dejó de lado ese juicio, si uno rasca en el alma de más de un funcionario, está seguro que hay movimientos para moverle el piso al Gobierno, en marcha.

Si del incendio, los peritos judiciales informan que fue efectivamente un acto de sabotaje, la teoría conspirativa se convertiría en un dato, dejaría de ser un arma de propaganda o una actitud paranoica, como acusan a Kirchner desde algunos órganos periodísticos que han adoptado una actitud de enfrentamiento con el Presidente.

Kirchner no aclaró si se hará público un informe sobre las pericias y porque se llegó a esa conclusión. Tampoco sobre quienes son los «sectores afectados» por decisiones de su administración que quieren molestarlo.

Pero fue una grave acusación en horas de anuncios importantes como la nueva oferta oficial para pagar la deuda externa en default. *

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