Figura emblemática del fin del régimen del apartheid deja la vida política

El ex presidente Nelson Mandela anuncia su retiro

«No me ocultaré de la gente», dijo Mandela, quien cumplirá 86 años en julio.

«Espero no ser acusado de egoísmo si digo que quiero pasar más tiempo con mi familia y con mis amigos mientras tenga buena salud. Quiero tener tiempo para reflexionar y para escribir», explicó el ex presidente sudafricano.

Mandela se propone completar el segundo volumen de su célebre autobiografía, «Largo camino hacia la libertad», en los que reconstruye el «largo camino» que recorrió hasta convertirse en el primer presidente negro de Sudáfrica.

«Sé que ya tuve 27 años de reposo», dijo Mandela en alusión a los años que pasó en prisión por oponerse al apartheid, «pero -agregó- espero que puedan comprenderme y concederme la oportunidad de una vida más tranquila».

Mandela dijo que su agenda está llena de compromisos, pero que sin embargo le falta la tranquilidad de la cárcel, donde al menos tenía tiempo de leer y meditar. «Pasar tiempo conmigo mismo», añadió.

El Premio Nobel de la Paz, uno de los hombres más admirados y respetados del mundo, no tuvo ni un minuto de descanso desde que dejó la presidencia.

Mediante la fundación que lleva su nombre, Mandela recolectó millones de dólares para ayudar a los niños pobres, construir escuelas y hospitales y financiar campañas contra el sida, uno de los problemas más graves de su país.

El CD del concierto que Mandela organizó en noviembre en Ciudad del Cabo para recaudar fondos para la lucha contra el sida fue lanzado con el título 46.664, el número de ex prisionero de la cárcel de Robben Island del ex presidente sudafricano.

Otra de las obras de beneficiencia que realizó Mandela en los últimos años fue actuar como mediador en el difícil proceso de paz en Burundi y en las delicadas tratativas con Libia para convencer a los que atentaron en Lockerbie a aceptar ser procesados.

Gracias a su fama como símbolo de Sudáfrica libre y como artífice de la transición del apartheid a la democracia multiracial, Madela recibe continuamente invitaciones, premios y honores en todo el mundo.

Según Zelda la Grange, su asistente personal, el rostro sonriente de Mandela «es la marca más famosa del mundo después de la Coca-Cola».

«Es como Fígaro», dice su asistente: «Todos lo quieren y todos lo buscan».

La última misión oficial de Mandela fue el viaje que realizó a Zurich hace dos semanas para convencer a los jueces de la FIFA de elegir a Sudáfrica como sede de la Copa del Mundo en 2010.

Su presencia y su carisma, según la prensa local, determinaron el éxito de Sudáfrica, que este año festeja su primera década de democracia.

Ahora, Mandela, que tiene un aspecto frágil y camina con ayuda de un bastón, dijo que su país tendrá que hacerlo sin él.

«Le dije a uno de mis asistentes que quiero jubilarme y él me respondió enojado, pero si ya está jubilado», bromeó Mandela.

«Entonces hoy debería decir que dejo mi pensionado y me jubilo de verdad», agregó. *

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