Irak tiene un nuevo presidente
Al Yawar, de 46 años, se comprometió a «defender las aspiraciones de un pueblo de un estado democrático bajo el imperio de la ley».
«La época de los déspotas se acabó. Haré todo lo posible por lograr la reconciliación nacional y restaurar la sociedad», agregó el futuro presidente, vestido con la tradicional túnica y el velo islámicos.
Al Yawar, sunnita como el derrocado Hussein, invitó a la ONU a conceder una «plena soberanía» a Irak, el país ocupado por unos 150 mil militares extranjeros.
«Juro que seré un ciudadano iraquí que defenderá vuestros derechos y vuestras ambiciones para obtener la soberanía y construir un estado democrático, libre y federal», dijo el primer presidente de este país tras la caida de Saddam, cuya función es en gran parte representativa.
La designación de Al Yawar contó con el respaldo de la mayoría de los miembros del Consejo iraquí y con el rechazo de Estados Unidos, que había propuesto al ex canciller Adnan Pachachi.
En una ceremonia cargada de simbolismos transmitida en directo por televisión, el nuevo gobierno iraquí fue presentado ayer en lo que hasta marzo del año pasado era el palacio presidencial de Saddam Hussein.
La asunción formal de las autoridades y su gabinete, 26 cargos en total, se hará el 30 de junio, fecha prevista para lo que la coalición ocupante llama «traspaso del poder» a un gobierno provisorio cuyo verdadero poder es, justamente, un enigma completo.
El primero en hablar fue el enviado de la ONU, el argelino Lakhdar Brahimi.
«Considero que serán capaces de garantizar la seguridad a través de la creación de un ejército y una policía eficaces, pero también realizando la unidad nacional», dijo Brahimi al ejecutivo iraquí, que cuenta con cinco mujeres.
El enviado del organismo internacional exhortó al pueblo iraquí a «dar una oportunidad al nuevo gobierno y ayudarlo» a construir un país unido y democrático.
El presidente Al Yawar y los otros ministros escucharon en silencio y concentrados, con la bandera de la ONU a sus espaldas.
Al comienzo de la ceremonia, un religioso sunnita leyó unos versículos del Corán y dio consejos para un liderazgo «iluminado».
Por su parte, el nuevo primer ministro, el chiita Iyad Allawi, afirmó que los iraquíes quieren el fin de la ocupación extranjera y un ejército propio, pero agregó que hasta ello no ocurra la presencia de las tropas de la coalición es fundamental para «garantizar la seguridad».
«Tener un gobierno nacional que goce de una total soberanía constituye un paso hacia un estado de derecho, una reforma del país, la preparación para una vida democrática, con elecciones honestas, para empezar», agregó.
Para preparar el camino hacia el nuevo Irak, luego de la ceremonia, el canciller, el kurdo Hoshiyar Zebari, que ocupó el mismo cargo en el extinto Consejo de gobierno provisorio, viajó a Nueva York.
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