En busca de una mejor vida
La esperanza de un futuro mejor en Gran Bretaña empuja anualmente a miles de desesperados a poner su vida en manos de traficantes despiadados que llegan a pedirles hasta 30.000 dólares por un «billete».
Llegan de China, Sri Lanka, los países del Este europeo y la ex colonias. El año pasado las autoridades británicas recibieron 71.160 solicitudes de asilo; muchos de ellos llegaron clandestinamente dentro de contenedores sellados, como los 58 asiáticos hallados ayer muertos en Dover.
Actualmente Gran Bretaña alberga en campos de refugiados y, a veces en hoteles, a unas 100.000 personas que solicitaron y esperan el asilo. En los casos complicados, la decisión definitiva de las autoridades puede tardar hasta 3 ó 4 años.
La afluencia continua de clandestinos dio lugar a una oleada xenófoba en la prensa popular y movilizó a los habitantes del condado de Kent, donde se halla el porcentaje más elevado de forasteros en espera de asilo.
La oposición conservadora acusa al gobierno laborista de Tony Blair de haber transformado a Gran Bretaña en el más permisivo de Europa, pese a que el ministro del Interior Jack Straw adoptó en abril medidas excepcionales contra el tráfico de clandestinos.
Entre tales medidas se prevén multas de hasta 3.500 dólares por clandestino para quien sea sorprendido en el tráfico. Los controles se acentuaron de modo particular en Dover, principal puerto de entrada en Gran Bretaña, y casi todos los días la Policía descubre a algún clandestino.
Según la Oficina de Inmigración, existen en Gran Bretaña al menos cincuenta bandas especializadas en el tráfico de hombres, mujeres y niños y el gobierno estudia la posibilidad de alinear a los servicios secretos con la Policía y los aduaneros para combatir a los traficantes.
Además de haber adoptado medidas concretas, Straw quisiera que Europa modificase los procedimientos de asilo para que quien quiera pedirlo lo haga desde su país de origen y no desde uno lindante.
Las organizaciones humanitarias y el Alto Comisionado de la ONU para Refugiados criticaron duramente este proyecto.
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