Una mujer presidenta de los EEUU en 2004

Los norteamericanos, aburridos mortalmente por el desafío electoral entre Al Gore y George Bush Jr, se aferran a la esperanza de que en el 2004 una mujer compita seriamente para conquistar el sillón de George Washington.

Lo intentó, pero fracasó, sólo la republicana Elizabeth Dole. Sin embargo, un libro de inminente publicación revela que dentro de cuatro años el terreno podría estar superpoblado.

«Madam President», escrito por Eleanor Clift, de Newsweek, y su marido, Tom Brazaitis, presenta a las posibles candidatas. De una de ellas, la senadora republicana por Texas Kay Bailey Hutchinson, el dúo dice que «quiere la Casa Blanca y no le incomoda en absoluto declararlo».

En 1936, un sondeo de Gallup reveló que el 65 por ciento de los norteamericanos nunca votarían «a igualdad de calificación» a una mujer para presidente, pero hoy los tiempos cambiaron.

Clift y Brazaitis trazan el perfil de diez mujeres en política, evaluando su carnadura presidencial. Primera en la lista, de la que Newsweek anticipa hoy algunos datos, no podía sino estar Hillary Clinton, que sin embargo se retiró oficialmente de la carrera presidencial para completar, si es elegida en noviembre, los seis años de mandato como senadora.

Entre las otras mujeres en primera fila están la vicegobernadora demócrata de Maryland, Kathleen Kennedy Towsend, una de las hijas de Robert Kennedy, y Christine Todd Whitman, gobernadora de Nueva Jersey.

«Christine pronosticó que en los próximos 12 años una mujer obtendrá la nominación presidencial y no excluyó que pueda ser ella», escribieron Clift y Brazaitis. Kay Bailey Hutchinson fue aún más explícita al hablar de una presidencia femenina. «Si Pakistán, que es un país musulmán, pudo elegir una premier mujer, podrá hacerlo también Estados Unidos», declaró a los autores de «Madam President».

En teoría, piensan como ella el 90 por ciento de los norteamericanos consultados en un reciente sondeo. Las mujeres en Estados Unidos rompieron el techo de vidrio que les impedía ascender en los negocios, la cultura, la medicina y la ley, y ahora quieren hacerlo también en política.

La senadora de Texas, que Bush no puede elegir como número dos porque la ley prohíbe que presidente y vice sean del mismo estado, se mostró sin embargo reluctante a mostrarse interesada en primera persona.

«Lo hará pero en el 2004, después de haber pasado diez años en el Senado, porque está convencida de que, por posición y experiencia, habrá llegado a la cantidad justa para arrancar en la carrera presidencial», concluyen los autores del libro.

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