Camioneros italianos inician huelga de una semana de duración

Los camioneros italianos de siete asociaciones sindicales inician la medianoche de hoy una huelga de una semana, en cuyo transcurso no serán abastecidos los distribuidores de nafta ni los supermercados y almacenes de comestibles.

El paro llega al cabo de meses de reclamos de los representantes del sector –con 150.000 empresas y más de medio millón de trabajadores–, que acusa al gobierno de no concederles el equivalente a 20 millones de dólares, como está previsto por una ley de 1997, en incentivos para unificar empresas y renovar los medios de transporte.

La protesta se agravó por los aumentos de impuestos decididos por el gobierno italiano para la nafta, que repercutieron directamente sobre los camioneros que pagan más que en el resto de la Unión Europea (UE).

Las empresas del sector reclaman también el costo de los seguros y exigen que las multas impuestas por la UE a los camioneros italianos sean pagadas por el Estado.

A la huelga, que tendrá gravísimas consecuencias sobre todo para las grandes empresas que necesitan un flujo continuo de mercaderías para abastecer las redes de distribución, adhiere el 80 por ciento de los trabajadores del sector, afiliados a siete de los nueve sindicatos de camioneros.

Ocho de cada diez camiones pararán según las previsiones de adhesión a la protesta hechas por los sindicatos.

Las negociaciones infructuosas con los camioneros involucraron incluso al premier italiano, Giuliano Amato, que se reunió con los representantes del sector el 13 de junio. Los sindicatos dijeron que el encuentro fue inútil y anunciaron al día siguiente el paro del 19 al 25 de junio.

La prensa italiana dramatizó la situación titulando «Italia como Chile», aludiendo al paro de los camioneros chilenos que contribuyó a la caída del gobierno de Salvador Allende, en setiembre de 1973.

Pero las autoridades minimizaron hoy el impacto de la huelga asegurando que los distribuidores de nafta serán abastecidos de combustible directamente por las empresas petrolíferas y que serán garantizados algunos servicios mínimos como el transporte de medicinas, el abastecimiento de alimentos a los hospitales, la distribución de leche y el transporte de desperdicios.

Las principales dificultades se presentarán para el abastecimiento de productos frescos a los supermercados, como carne, verdura, fruta y pescado.

El agua, los diarios y los animales vivos serán regularmente transportados, en base a un código de autorreglamentación de los camioneros.

El ministro de Transportes, Pierluigi Bersani, manifestó ayer su disponibilidad a reanudar inmediatamente las tratativas con los sindicatos, si suspenden el paro, y acusó a los líderes de la protesta de apuntar a un objetivo político, el de poner a prueba «no sólo al gobierno sino a todo el país».

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