ENTREVISTA - THEO VAN BOVEN, RELATOR ESPECIAL DE LA ONU

"Algunos países están recurriendo a la tortura por delegación"

Van Boven es un abogado holandés de 70 años, alto y enérgico, que formó parte, como Primer Secretario, del Tribunal Criminal Internacional sobre la ex Yugoslavia en 1994. Ha visto muchas cosas…

 

–China lo invitó a realizar una visita, aunque hasta ahora no le había otorgado la autorización para hablar con los prisioneros en privado, ¿Cuándo viajará a China?

–(La solicitud de hablar con los prisioneros directamente) siempre fue un problema en el pasado, pero es una condición incluida en mi mandato. Mi predecesor, Nigel Rodley, nunca pudo ir a China. Yo iré a fines de junio próximo. Hemos suscrito un acuerdo para hacerlo y será la primera vez que un RE contra la tortura visitará China.

 

–Usted visitó Uzbekistán en 2002, después de lo cual concluyó que allí la tortura era una práctica sistemática y habitual, e hizo recomendaciones para terminar con ella. Entonces ese país tenía 6.500 prisioneros políticos y religiosos. Islam Karimov, el presidente uzbeko, lo ha invitado a volver allí a fin de examinar las «mejoras». ¿Verdaderamente ha mejorado algo?

–Hay un progreso en la cooperación con Naciones Unidas, pero si hay una mejora en la situación o no es otra cuestión. En todo caso sería muy inusual para un RE temático visitar un país dos veces en tan poco tiempo. Nosotros tenemos que ver con 90 países, y puedo permitirme visitar dos países por año. Lo que sí puedo hacer es animar a otros relatores, por ejemplo al RE sobre la independencia judicial, a visitar Uzbekistán.

 

–Usted ha sido criticado por su informe de 2003 sobre España, en el que se incluían preocupantes indicaciones sobre maltratos en las prisiones. El diario El Mundo calificó su informe de «apresurado e inconsistente», y criticó el hecho de que usted haya mencionado a «innominadas organizaciones no gubernamentales y anónimos sospechosos de terrorismo».

–Fue una visita corta, no por decisión mía, ya que fue una invitación del gobierno de España. Pero no fue precipitada. El ministro del Interior (Angel Acebes) hizo de todo para desacreditarla y mis sugerencias no fueron tomadas en cuenta. Yo estaba sorprendido. Después de mi visita, dos proyectos de ley referidos a procedimientos penales fueron aprobados, y fui criticado por no haberlos considerado. También fui criticado por no haber mencionado la situación humanitaria de las víctimas del terrorismo. Pero yo reconocía el peligro del terrorismo y condenaba a ETA como una organización terrorista.

La verdad es que las cosas que dije en mi informe no eran nuevas. Amnistía Internacional había ya denunciado el maltrato a los prisioneros (sospechosos de terrorismo). En Madrid, todo lo que conseguí fueron negativas, mientras que en el País Vasco fueron mucho más abiertos. Ello me hizo recordar a la Argentina de los años 70 y 80. Las autoridades de Argentina negaban la existencia de desaparecidos y de centros secretos de detención, por lo que no había base para la discusión. Nuestros informes eran, para ellos, pura propaganda. Yo sabía entonces que lo que decían las autoridades argentinas eran mentira, y la historia demostró que yo tenía razón. Por supuesto, la situación en España no es comparable con la de Argentina de aquella época, pero la reacción del gobierno español es similar.

 

–Usted ha visitado España, pero no ha pedido visitar otros lugares, por ejemplo Cuba, donde las autoridades arrestaron en el espacio de pocos días a mediados de marzo de 2003 a 75 disidentes que fueron sometidos a juicios sumarios y rápidamente sentenciados a largas penas de prisión de hasta más de 28 años. ¿Por qué?

–En Cuba hay una orientación diferente. Hay un RE sobre la situación de los derechos humanos en Cuba, donde existe una serie de violaciones, incluyendo la represión política. Pero la tortura no es sistemática como lo es en otros países. Los prisioneros soportan un tratamiento inhumano, hay problemas referidos a su cuidado médico y sentencias excesivas, pero la situación en Cuba no forma parte de mi mandato.

 

–En un documento fechado en enero de 2003, la Organización Mundial Contra la Tortura dijo que está «profundamente preocupada por el continuo efecto negativo de la guerra al terrorismo sobre la prohibición de la tortura.» ¿Diría usted que la tolerancia hacia la tortura se ha incrementado en el mundo desde 2001?

–Hay una preocupación legítima con respecto a la seguridad y a la amenaza del terrorismo. Pero la tortura está prohibida en todas las circunstancias, como también el trato inhumano. Pero veo que algunos países están recurriendo a la tortura en nombre de la «guerra al terrorismo». Otra violación es la deportación de prisioneros a lugares donde probablemente serán maltratados. Esa prohibición ha sido erosionada y estamos recibiendo cada vez más quejas al respecto.

 

–¿Diría usted que hay en desarrollo una ola de «tortura por delegación»?

–Sí, hay «tortura por delegación». Algunos países dicen: «Tenemos nuestras manos limpias», pero envían a sus prisioneros a países en los que la tortura está permitida. A menudo no nos enteramos de estos casos hasta más tarde. Mi posición es que la información obtenida bajo tortura no debería ser tenida en cuenta en un tribunal judicial.

 

–¿Qué piensa acerca de la «moderada presión física» autorizada en 1987 en Israel?

–Les he dicho a mis amigos en Israel: «Ustedes tienen que acatar las reglas.» *

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