Presiones sobre periodistas de investigación

Daniel Hadad, empresario de medios, censura un libro

Sea su dueño absoluto, o no, Hadad posee una influencia atroz: ha logrado que ningún medio local comente el trabajo de investigación de los periodistas Romina Manguel y Javier Romero, «Vale Todo», una biografía no autorizada del poderoso empresario periodístico.

Hadad inició juicio penal y civil contra los dos periodistas, que actualmente trabajan en el semanario «Veintitrés», e igual camino la emprendió contra Ediciones B, la empresa editorial que lo puso en las librerías.

Pero el sábado pasado, Manguel y Romero debían presentar su trabajo, una ceremonia de lustre en el marco de la 30ª edición de la Feria del Libro. Pero la editorial dispuso levantar la ceremonia. Los periodistas, con el respaldo de la Unión de Trabajadores de Prensa, la hicieron igual en pasillos de la muestra.

Una fuente de la editorial le dijo a este diario que la desdichada medida se debió a una gestión de los abogados de la empresa que con los de Hadad están en trámites de conciliación, una etapa previa en esta clase de conflictos.

«Pero el libro no fue retirado ni de nuestro stand ni de las librerías, como se dijo», aclaró. Hubiera sido un nuevo ataque a la libertad de expresión, si eso hubiera ocurrido. Este corresponsal vio el fin de semana que el libro estaba en la Feria del Libro y en varias librerías.

«Vale Todo» ha sufrido otros avatares indignos. Originariamente el libro debió ser lanzado por la editorial Planeta que llegó a imprimirlo. Pero imprevistamente sus autoridades decidieron rescindir el contrato con los autores y guillotinaron el libro, ceremonia llena de recuerdos ominosos, y aquí no pasó nada.

Eso sí, Planeta pagó los anticipos pactados y les «dejó » libertad para hacer con el texto lo que quisieran. Así llegó el libro a Ediciones B, de capitales españoles, y, según supo LA REPUBLICA, pese al silencio de los críticos o que algunos medios no aceptaron publicar promociones pagas, «Vale Todo» está en lista de best sellers desde hace algunas semanas y ya ha vendido poco más de 13.000 copias. El trabajo apareció el 26 de enero.

Hadad, Moneta, la CIA

Excepto La Nación, cuyos dueños han sido objeto de una campaña de difamación por parte de Moneta, el socio de Hadad, a través del semanario «El Guardián», hoy desaparecido, el resto por razones deducibles pero difícil de verificar, se sumó a la «conspiración del silencio».

Esta actitud no es espontánea de los medios, ni de sus secciones literarias: es producto de la presión que Hadad, que por lo que se ve, es más que influyente, ha ejercido sobre la mayoría de los medios.

Daniel Hadad fue un favorito de Menem, quien le cedió por chirolas la frecuencia de la que hoy es Radio 10, la de mayor potencia y audiencia. Dirige Canal 9, que es suyo, y varias FM, aunque ha comenzado a tener algunos problemas legales por las concesiones de estas últimas. Es el dueño, al menos nominal, de Infobae, diario económico de tiraje módico pero su página web es una de las más frecuentadas.

Aunque el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, haya negado la existencia de acuerdos entre el gobierno y Hadad, lo cierto es que el empresario bajó lo decibles críticos y por Radio 10 es casi habitual que el ministro sea entrevistado, a guisa de vocero de Néstor Kirchner. Todo es volátil: el Multimedio fue uno de los promotores de las convocatorias de Carlos Blumberg, el sufrido padre del joven Axel, asesinado hace un mes por sus secuestrados y protagonista de un fenómeno de masas que tiene en vilo a los tres poderes del Estado.

El personaje que intentó evitar por otros atajos, además, que el libro no saliera, busca desde hace un tiempo exhibirse como hombre moderado y pluralista. Le ofreció a periodistas que son casi símbolo por sus posiciones progresistas, que condujeran programas radiales sin cortapisas, pero no ha tenido éxito esta convocatoria.

Que el libro de los dos profesionales le irrita está de más decirlo. Aunque en el texto hay cosas que más que embroncarlo, supone que la da lustre. Por caso, sus estrechas relaciones con la estación local de la CIA.

Se cuenta, y una fuente de fuste se lo contó a este diario, que Hadad le consiguió visado para ingresar a los EEUU al ex guerrillero Enrique Gorriarán Merlo que debe ser tratado allí por una grave enfermedad. Antes, las autoridades de la embajada se la habían negado por sus antecedentes de líder de lo que quedó del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

¿Quiere Hadad sólo acumular poder para ser un zar de la prensa? ¿O busca caminar por la política, más adelante, para convertirse en el Silvio Berlusconi criollo?

Otro caso de abuso de poder. *

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