Argentina: feroz golpiza a diputado y sindicalista socialista

Burocracia sindical apela al uso de matones contra opositores

Precisamente, por denuncias de los agredidos, fueron patotas de Palacios que agredieron a Basteiro quien debió ser internado con fisuras en sus costillas y heridas en la cara. Más tarde, fue autorizado a descansar en su domicilio.

La iniciativa está impulsada por la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que crecientemente disputa espacios con el antiguo liderazgo peronista, aunque en esa entidad muchos tienen origen en el justicialismo y están en posturas de respaldo a la gestión de Néstor Kirchner.

El titular de la UTA no se defendió ayer de las acusaciones. El hombre que atendió su celular le dijo al diario Clarín que Palacios «está en Londres, en un encuentro de la Federación Internacional de Trabajo». El secretario de Cultura de los colectiveros, Ricardo Guarachi, dijo que se enteró «por televisión» y que no tenía nada que aclarar.

Fuentes de la CGT disidente que se comunicaron con dirigentes de la UTA comentaron a Clarín que «no negaron su participación en los hechos» y responsabilizaron al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, por impulsar a la CTA a «darle pelea a gremios que son nuestros». Por eso, no dudaron en anticipar que «se vienen días negros».

La UTA acaba de perder una pulseada con corrientes clasistas en un conflicto de los trabajadores del subterráneo porteño. Había firmado un convenio con la empresa concesionaria del metro, pero el cuerpo de delegados la rechazó: lanzó la huelga y el ministerio de Trabajo les dio la razón.

Cambios en el movimiento obrero

Su titular, Carlos Tomada, le llevó a Basteiro su solidaridad y la del presidente Kirchner. Aunque con vacilaciones, la política sindical del gobierno nacional quiere exhibirse como de derecho, esto es, que no pone el aparato del Estado a favor del sindicalismo de ortodoxia peronista, como en el pasado.

Pero resta mucho para hablar de que existe plena libertad sindical. Numerosas comisiones internas de empresas en la línea de la CTA (o no) no logran que el Ministerio de Trabajo les otorgue personería para participar en las negociaciones de convenios colectivos, como lo exige la OIT, por caso.

Las fuentes de la CTA consultadas aseguraron que, desde el viernes a la noche, tenían información de que «los de la UTA se preparaban para agredirnos. Por eso, antes de que se iniciara el encuentro, pasamos por el gremio de los colectiveros y vimos que salían 18 micros llenos de matones».

Fabio Basteiro, hermano de Ariel y también miembro de la CTA, agregó que «cuando vimos eso, y para evitar la provocación, les avisamos a los compañeros y resolvimos levantar el plenario.

De todos modos, ellos armaron un operativo a tres cuadras del teatro, y fue una cacería. Pero si no hubiéramos avisado todavía estaríamos contando muertos».

Aunque las comparaciones son odiosas y menos cuando los hechos ocurren en momentos y contextos diferentes, lo real que en la década del 70, cuando una izquierda peronista, de donde se reconocen como sus orígenes muchos kirchneristas, ganó espacio, la reacción de la derecha justicialista fue el terror que completó más tarde la dictadura militar.

Algo grave ha ocurrido. Falta precisar, además, hasta dónde estos hechos tienen que ver con los roces entre el Presidente y el ex gobernador Eduardo Duhalde, choques sobre quién conduce efectivamente el proceso político. Habrá novedades. *

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