El presidente palestino responde a las amenazas del primer ministro israelí

Arafat, listo para morir como mártir

«El viento no puede sacudir la montaña. No temo a las amenazas de Ariel Sharon. Estoy destinado a morir como un mártir y soy un creyente», dijo Arafat, en su primera reacción a las amenazas israelíes.

Ante miles de simpatizantes que lo escuchaban frente a la Muqata, la sede de su gobierno en Ramalá, donde está bloqueado por militares israelíes desde hace dos años, Arafat dijo que «los palestinos marchan hacia al-Quds (Jerusalén) como mártires. No es verdad que seamos terroristas».

Arafat aseguró que «combatimos para defender la libertad de nuestras sagradas tierras».

«Somos todos Fares Odeh», dijo a la multitud, en referencia a un niño palestino muerto por militares israelíes.

Su discurso fue pronunciado un día después de que el premier israelí, Sharon, se declaró liberado del compromiso que asumió ante Washington de no atacarlo ni expulsarlo de los Territorios, una postura que fue criticada indirectamente por la Casa Blanca.

Arafat dijo no temer a esas amenazas y se declaró listo para morir como «mártir».

En tanto, Rusia, Francia y Gran Bretaña se sumaron ayer a Estados Unidos en el reclamo a Israel a que se abstenga de atacar al líder palestino, mientras el premier Ahmed Qrea (Abu Ala) instó a la ONU a proteger la incolumidad de su presidente.

La consejera para la Seguridad Nacional estadounidense, Condoleeza Rice, mantuvo una comunicación telefónica con Dov Weisglass, jefe de gabinete de Sharon, para advertirle sobre las consecuencias de un ataque a Arafat.

La conversación se realizó poco después de que Sharon anunció que se considera liberado del compromiso que asumió ante Estados Unidos de no atacar o expulsar de los Territorios al presidente palestino.

El canciller francés, Michel Barnier, advirtió a su vez que «Arafat es el presidente electo y legítimo de los palestinos».

«Tendrá un rol esencial cuando el pueblo palestino deba pronunciarse sobre los compromisos de una paz que pasa por las tratativas y el diálogo», dijo Barnier.

El gobierno ruso calificó de «inaceptables» las amenazas de Sharon contra «el jefe de Estado legítimamente electo» de los palestinos.

El vocero de la cancillería, Aleksandr Jakovenko, invitó al gobierno israelí a «observar los estándares legales internacionales, incluso los artículos de la Convención de Ginebra, y a reanudar inmediatamente un diálogo con los líderes de la Autoridad Nacional Palestina».

También el gobierno británico pidió garantizar la incolumidad de Arafat.

«Esperamos que Israel y el primer ministro Sharon respeten su compromiso de no hacer nada malo a Yasser Arafat. Nos oponemos a que se haga cualquier acción en su contra», dijo una nota oficial de la Cancillería.

A su vez, el premier palestino Qrea, citado por la agencia de prensa Wafa, exhortó a las Naciones Unidas a proteger a Arafat.

«El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y todos los países interesados en la seguridad en Medio Oriente deben prodigarse en todos los esfuerzos posibles para impedir al premier israelí, Ariel Sharon, atentar contra la vida del presidente Arafat», indicó.

Según Qrea, Estados Unidos tiene una buena dosis de responsabilidad en la nueva actitud de Sharon.

«Estados Unidos muestran ser parciales a favor de Israel en detrimento de los intereses palestinos y están listos a darle (a Israel) garantías injustificadas», aseveró.

Qrea se refería así a la disponibilidad de Bush a considerar las posiciones israelíes sobre el derecho de retorno de los prófugos palestinos, ante la eventual modificación de las líneas fronterizas entre Israel y Cisjordania de 1949 y la anexión a Israel de las zonas de asentamientos judíos.

«Esa es la causa directa de las amenazas lanzadas por Sharon contra la vida del presidente electo, Arafat», dijo.

En tanto, la violencia prosiguió en los Territorios. Cinco palestinos fueron muertos en Jenin, Cisjordania, por tropas israelíes.

Fuentes militares israelíes lanzaron la versión, habitual en estos casos, de que tres de los palestinos muertos en un «enfrentamiento», eran miembros de las Brigadas de los Mártires de al Aqsa, cercano a Al Fatah, el movimiento político de Arafat.

En ese hecho resultaron heridos dos fotógrafos.

Otros dos palestinos, que intentaban evitar ser tomados prisioneros por los israelíes, fueron muertaos cerca de Jenin. *

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