Apeló al consenso y a la prudencia a la hora de reformar la Constitución

El Rey Juan Carlos pidió firmeza contra el terrorismo

El Congreso se vistió de gala para la ocasión y abrió la puerta de los Leones –utilizada sólo en ocasiones especiales– por donde ingresó la familia real.

El jefe del gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, y los miembros de su nuevo ejecutivo ocuparon por primera vez el banco azul, donde en los últimos años se sentó José María Aznar, que ayer ya no estaba en el hemiciclo.

La apertura de la legislatura, celebrada en el Congreso de los Diputados con la presencia de todos los legisladores electos en las elecciones del 14 de marzo, comenzó con un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de marzo.

«Para todos ellos, para sus familias, queremos que sepan que siempre estarán en el corazón y en el espíritu de nuestro Parlamento», afirmó el presidente del Congreso, Manuel Marín.

Las primeras palabras del monarca, quien presidió el acto junto a la reina Sofía y el Príncipe de Asturias, estuvieron también dirigidas al más brutal atentado sufrido por España: «Sean mis primeras palabras de profundo homenaje hacia cuantos perdieron la vida, de afecto y cercanía a sus familiares, así como de llamamiento a la unidad y firmeza de todos los demócratas en la lucha contra el terrorismo».

«El 11 de marzo una nueva dimensión del terrorismo ha asolado a la sociedad española. Resulta evidente que acabar con el terrorismo tiene que constituir, en esta Legislatura, un objetivo prioritario del conjunto de las fuerzas democráticas», subrayó el monarca, que también abogó por la intensificación de la «cooperación internacional, especialmente en el ámbito europeo» en la lucha contra el terrorismo.

El rey pidió consenso en la reforma de la Constitución que se realizará a propuesta del gobierno socialista.

Sus «eventuales adaptaciones, siempre conforme a las reglas y procedimientos que fija para ello, deben acometerse con el mismo espíritu de consenso que permitió alumbrarla» en 1978.

La petición de prudencia ocupó buena parte del discurso del monarca: «Una vez más apelo a la prudencia y a la responsabilidad, a los hábitos del diálogo sincero, del consenso y la moderación, para preservar y fortalecer juntos los pilares esenciales de nuestra convivencia». «En nuestra Nación y en nuestro Estado hay sitio para todos. A sus señorías corresponde también respetar esa pluralidad, conciliar sus intereses, armonizarlos y hacer de nuestro proyecto de vida colectiva una obra tolerante e integradora que sume en lugar de restar». *

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