El símbolo de Guantánamo y el efecto dominó en Irak
Cuba presentó en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra una moción sobre las condiciones de vida y el status jurídico de los 660 presos de 40 naciones recluidos en Guantánamo, base naval que EEUU detenta desde hace más de un siglo en territorio cubano. Al mismo tiempo, el inicio del retiro de las tropas españolas de Irak genera un efecto dominó: Honduras y República Dominicana adoptaron idéntica resolución, e incluso Tailandia evalúa esa posibilidad.
Un campo de concentración
Definiendo la propuesta cubana, Fidel Castro declaró que «Guantánamo es un campo de concentración». Esto refleja una realidad que se abre paso, a pesar de que las autoridades militares han mantenido la base cercada a cal y canto, impidiendo todo contacto de los presos con el exterior y negándoles cualquier forma de defensa jurídica.
En diciembre 2003 el periodista Gustavo Sierra, de Clarín de Buenos Aires, logró ingresar a la base, y sus notas, filmaciones y entrevistas por TV develaron buena parte de los horrores que allí se encubren (ver mi nota del 19 diciembre 2003 «Los presos de Guantánamo y Saddam»). Los presos, en su mayoría procedentes de Afganistán, pero también de Oriente Medio, Africa y Europa, sobrevivieron durante meses con las manos y los pies encadenados, enjaulados en módulos metálicos, interrogados días y noches seguidos por agentes de la CIA y el FBI, en medio de torturas que colocaron a muchos al borde de la muerte, primero en el Campo Rayos X y luego en el actual Campo Delta. En las imágenes los presos se desplazaban como muertos que caminan. A esa altura se habían registrado 32 intentos de suicidio. Los múltiples pedidos de la Cruz Roja, Amnistía Internacional y otras entidades de DDHH y de juristas para visitarlos y brindarles asistencia, fueron rechazados de plano. Tampoco se permitió verlos a los representantes de sus países de origen ni a ningún familiar, con el agravante de que sus identidades no se han divulgado ni han sido sometidos a proceso alguno.
Despertando de un letargo de más de dos años, la Corte Suprema de Justicia de EEUU va a abordar el tema. Se toma todo su tiempo. Pero ya el gobierno sostuvo que puede retener a los presos sin plazo y sin ninguna obligación de su parte. El fiscal declaró que «estamos en guerra», por ende el presidente tiene todos los poderes, y en Guantánamo no rigen las normas de la Unión porque no es propiamente territorio estadounidense. Sin contar con que la Patriotic Act despoja de todo derecho a los cientos de detenidos en los EEUU mismos, sin que se comunique siquiera su identidad.
El retiro de las tropas
Veremos cómo se comportan hoy en Ginebra países como Chile y México y los de la Unión Europea que marcaron el paso a EEUU en la votación contra Cuba en la misma Comisión. EEUU presiona a fondo y amenaza con paralizar la repatriación de los ciudadanos de los países que apoyen la moción cubana. Varios de ellos tienen presos en Guantánamo, y el único que logró sacarlos es Gran Bretaña, que acompaña a EEUU en su labor de chantaje.
La decisión de España de retirar sus 1.432 efectivos de Irak fue seguida de inmediato por Honduras (que por cuenta de EEUU prohijó la moción contra Cuba en Ginebra) y de la R. Dominicana. El contingente iberoamericano desaparece. Veíamos las imágenes de mujeres hondureñas, felices por el retorno de sus maridos e hijos, tanto más cuanto la guerra arrecia en Irak. Veíamos también a Falluja bombardeada (parecía Coventry en época de la II Guerra), con más de 600 irakíes masacrados en represalia por la muerte de los 4 estadounidenses; allí son las tropas yankis las que permiten o no el reingreso de los habitantes que se alejaron por los bombardeos. Najaf sigue sitiada por dos mil marines, con amenaza de muerte para Moqtar al-Sadr. Rumsfeld anuncia la permanencia por cuatro meses más de 20 mil hombres que están allí desde la invasión (y de 10 mil tropas frescas por añadidura). EEUU tendrá como nuevo embajador en Irak a John Negroponte. Este, ex embajador en Saigón, luego en Honduras donde fue parte activa del escándalo Irán-contras, estará al frente de la embajada más grande del mundo, con más de dos mil funcionarios, que será algo así como el verdadero gobierno de Irak.
«Plan of attack»
A todo esto Bush está cada día más jaqueado. Bob Woodward, el periodista que tiró abajo a Nixon por Watergate, demuestra en su nuevo libro «Plan of attack» que desde 2001 Bush había planificado el ataque a Irak, y correlativamente el embajador de Arabia Saudita en Washington se había comprometido a hacer bajar los precios del petróleo. El presidente se queda sin taparrabos en su intento reiterado de justificar la invasión. *
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