Atentado en el corazón de Riad
El atentado, que no ha sido reivindicado, fue perpetrado por un kamikaze cuyo cuerpo fue hallado entre los escombros, según refirió la cadena árabe de televisión Al Arabiya.
«Es un ataque de naturaleza terrorista», declaró el ministro del Interior Nayef Ben Abdel Aziz, confirmando que la explosión fue provocada por un vehículo repleto de explosivos.
La televisión estatal informó que los muertos son cuatro, entre ellos dos policías, y los heridos 148. Sin embargo, testigos mencionaron 10 víctimas mortales.
«Los muertos son cuatro, dos de ellos miembros de las fuerzas de seguridad, y los otros dos, un empleado público y una niña siria de 11 años», afirmó un comunicado de la cartera de Interior leído por televisión.
«El número de los heridos es de 148, 45 de los cuales se encuentran aún internados. Tres están en condiciones críticas», precisó el ministerio.
Esta es la primera información oficial sobre el atentado. Versiones anteriores hablaban de al menos 10 muertos y de alrededor de 70 heridos.
Decenas de ambulancias llegaron de inmediato al lugar, enfrentándose con una situación sumamente grave.
Los socorristas se encontraron con restos carbonizados de los cadáveres sepultados por los escombros del complejo, que hasta hoy funcionaba como sede de fuerzas de seguridad y de oficinas gubernamentales.
La explosión dañó también los edificios de los alrededores entre los cuales la sede del Ministerio de Información y de la televisión del Estado, que mandó de inmediato al aire las imágenes de los socorristas, en una trágica repetición de escena transformadas ya en habituales.
El ataque coincidió con la visita de Richard Armitage, secretario de Estado norteamericano adjunto, quien se reunió hoy con el príncipe heredero saudita Abdullah Ben Abdel Aziz. El emisario norteamericano, refiere Spa, se reunió también con el ministro de Exteriores saudita Saud Al-Feisal.
El ataque es el último de una serie de atentados que desde mayo pasado sacude al gigante petrolero del Golfo y que las autoridades del país atribuyen a grupos subversivos vinculados con Al Qaeda, la red terrorista encabezada por Osama bin Laden.
Desde hace tiempo, otra de las hipótesis que se maneja apunta a la desestabilización del país y al derrocamiento de la monarquía absolutista de la familia reinante de Al Saud.
Según otras versiones, los ataques tendrían su origen en un sector interno, ya que Al Qaeda tendría simpatizantes incluso entre los miembros de la familia real.
«Bin Laden tiene apoyos también en la realeza, el atentado de Riad es parte de una insurrección contra los enemigos de bin Laden entre los AL Saud», ratificó varias veces el periodista Robert Fisk en el diario británico The Independent.
La familia de los Al Saud intentó, en un momento, silenciar los rumores rechazando oficialmente el ofrecimiento efectuado por altos religiosos del país de mediar con los terroristas para terminar con la espiral de violencia.
Ataques similares al de hoy, sin embargo, provocaron hasta ahora en el reino más de 50 muertos.
En el primer atentado ocurrido el 12 de mayo de 2003 contra algunos edificios de un barrio residencial de Riad, murieron 35 personas y más de 200 resultaron heridas.
El 15 de junio siguiente, siete personas murieron en enfrentamientos armados entre la policía y militantes islámicos en La Meca, donde las fuerzas de seguridad descubrieron una cueva de terroristas dispuestos a realizar nuevos ataques.
Otros ataque, ocurrido el 8 de noviembre, también en un barrio residencial, provocó la muerte de otras 18 personas y heridas a más de un centenar, en su mayor parte inmigrantes árabes.
La semana pasada las condiciones de seguridad en el país fueron calificadas de precarias después del hallazgo de cinco coches bomba listos para explotar en distintas partes de la capital y la muerte de cinco agentes en enfrentamientos con militantes islámicos.
Uno de éstos había anunciado a través de Internet tener en preparación otros ataques contra objetivos norteamericanos.
Como consecuencia del empeoramiento de las condiciones de seguridad, el gobierno estadounidense había ordenado la semana pasada el regreso de todo el personal diplomático «no esencial» en el temor de que se produzcan nuevos atentados contra objetivos occidentales. *
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