La prioridad de los quince presidentes del Grupo de Río

Fortalecer las democracias

Alberto Rojas Morales – Bogotá, ANSA

Durante los dos días de reuniones de los quince presidentes y cuatro representantes de los que no pudieron asistir, se abordó con «total franqueza», pero con igual discreción, la necesidad de fortalecer las democracias de la región para «despejar» los nubarrones que las amenazan. Ninguno de los presidentes identificó a las naciones cuyas democracias enfrentan problemas, pero todos hablaron sobre los problemas económicos que se han atravesado en el camino por recorrer hacia las metas de desarrollo social para elevar los niveles de vida de la gente de menores ingresos.

Pero el presidente mexicano, Ernesto Zedillo, advirtió: «Si no queremos que personas ajenas a América Latina pretendan tutelar nuestros avances políticos, nosotros mismos debemos cuidar fraternalmente el fortalecimiento de nuestras democracias».

Zedillo fue concreto en su discurso al indicar que en «América Latina no debe haber lugar para una resaca antidemocrática».

El presidente venezolano, Hugo Chávez, uno de los pocos que comentó el discurso de Zedillo, sostuvo que la peor amenaza de las democracias es la «pobreza» que se ha tratado de erradicar sin éxito desde hace décadas».

Al coincidir con otras exposiciones presidenciales, Chávez culpó a las «turbulencias financieras» por los problemas políticos regionales.

En el mismo contexto, el presidente peruano, Alberto Fujimori, criticó a las naciones industrializadas por no haber puesto en práctica de manera «coherente y equitativa los principios de la economía libre», ya que mientras América Latina le abre sus mercados, ellas imponen cuotas, otorgan subsidios a sus productos o tienen costos financieros más bajos.

«Estamos siendo víctimas periódicas de la especulación financiera en gran escala así como de las repercusiones de las crisis económicas», agregó.

Por su parte, el presidente boliviano, Hugo Banzer, expresó que en la «base de todo conflicto están las desigualdades enormes y la extrema pobreza».

Por esa razón, le propuso a los otros gobernantes trabajar en la búsqueda de fórmulas para cumplir con la meta de por lo menos reducir en quince años a por lo menos un 50 por ciento los 1.000 millones de pobres absolutos que hay en el mundo.

En el mismo sentido, el presidente dominicano, Leonel Fernández, sostuvo que es necesario acelerar la creación de una nueva arquitectura financiera que proteja a las naciones más débiles. «Diseñar una nueva arquitectura financiera es crear mecanismos para regular el dinero loco, o para transformar la naturaleza del capitalismo de casino», agregó.

Los presidentes recibieron una propuesta para crear el Fondo Monetario Latinoamericano (FML) para que estas naciones puedan enfrentar sus eventuales crisis sin tener que recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Narcotráfico

Los 33 países vinculados al Grupo de Río acordaron en Colombia la creación de un mecanismo de evaluación multilateral de lucha contra el narcotráfico, en velada réplica a la cuestionada «certificación» que el gobierno de Estados Unidos realiza cada año.

La «Declaración de Cartagena de Indias», elaborada para los presidentes por los 19 cancilleres de los países miembros del Grupo, sostiene que la lucha contra el narcotráfico está siendo enfrentada con «responsabilidad compartida», pero es «necesario un decidido esfuerzo» de la comunidad internacional para imprimirle carácter «global».

A continuación, se anuncia la creación de un «Mecanismo de Evaluación Multilateral» intergubernamental, que se describe como un «instrumento objetivo y equilibrado que recoge las singularidades del problema mundial de las drogas en la región». El documento sugiere a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) «tener en cuenta dicho mecanismo con miras a un desarrollo futuro de esquemas similares a nivel mundial».

Pese a que no se hace mención expresa de Estados Unidos, fuentes de la Cumbre dijeron que el organismo contrarrestará las evaluaciones que anualmente realiza Washington para «certificar» la lucha de otras naciones contra el narcotráfico.

Varios gobiernos latinoamericanos manifestaron en reiteradas oportunidades su oposición a la evaluación estadounidense, que generalmente es acompañada de sanciones económicas y consideraciones políticas.

Colombia, sede del encuentro de presidentes y jefes de gobierno, es sin dudas uno de los países más afectados por el narcotráfico, situación agravada por la violencia generada por los combates entre ejército, guerrilla y paramilitares.

El Grupo de Río, en el que 19 países representan a 33 de América Latina y el Caribe, analizó igualmente durante el encuentro en Cartagena el grave problema del lavado de dinero procedente del narcotráfico, la corrupción y el crimen organizado.

Los países acordaron además suscribir una Convención Interamericana contra la corrupción, delito que –sostienen– afecta cada vez más a las naciones.

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