El debate de investidura de Rodríguez Zapatero
Hemos seguido por TV española los dos días del debate de investidura de José Luis Rodríguez Zapatero. Es destacable el nivel de las intervenciones y la afirmación de la democracia, en el fondo y en la forma, en la sustancia y en los procedimientos. El debate en sí mismo, por el ejercicio reiterado del diálogo y la franca confrontación de ideas, que no excluye la búsqueda de consensos, fue en sí mismo elevada expresión de democracia parlamentaria. Dejó abierto un camino de cambios en la vida interna de los pueblos de España y de decisiones que gravitarán en el ámbito internacional y en el seno de la Unión Europea, confrontada a las elecciones de junio.
En el Congreso de los Diputados se expresaron los partidos de ámbito nacional y las formaciones políticas de las comunidades autonómicas, representando todas las corrientes de opinión, sin exclusiones. Unos y otros confluyeron en la votación a favor de la investiudara: PSOE, Ezquerra Republicana de Cataluña, Izquierda Unida y los verdes (IU-ICV), partidos de Canarias, Galicia y Aragón. El debate destacó la rotación de los partidos en el poder como expresión del libre juego democrático, más exactamente las fluctuaciones operadas en las cinco elecciones desde la muerte de Franco en 1975: del centro (Adolfo Suárez y Calvo Sotelo) a la izquierda (Felipe González por dos períodos), de la izquierda a la derecha (José María Aznar), de la derecha a la izquierda con Rodríguez Zapatero, cuyo abuelo fue fusilado por los franquistas.
En las elecciones del 14 demarzo el pueblo español expresó rotundamente su voluntad de cambios. Tal fue el denominador común de la intervención inicial del hoy ya investido presidente de gobierno y de los representantes de los partidos que sostuvieron su candidatura. Este concepto se afirmó a través de un intercambio de opiniones plural, con réplicas y contrarréplicas. Quedó planteado por ende el pasaje de un modelo conservador a otro de signo progresista, adelantándose pautas diversas que habrán de concretar este orden de cambios en los temas más sensibles de la vida de la gente: la educación, las políticas sociales, los servicios públicos, extendiéndose también a los ámbitos de la ley de extranjería, los estatutos de autonomía, la integración del Senado. Algunos de estos temas pueden ser objeto de reformas de la Constitución.
Retiro de las tropas de Irak
En su discurso inicial Rodríguez Zapatero aludió al retiro del contingente español de Irak, uno de los ejes de su campaña electoral, subrayada por su presencia en las manifestaciones contra la política beligerante de Aznar, colocado a la rastra de Bush y Blair en el terceto de las Azores. El líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, solicitó una definición precisa sobre este punto esencial. La respuesta fue inequívoca: si al 30 de junio, como fecha tope, la ONU no se ha hecho cargo de la situación en Irak, las tropas españolas volverán a casa. Agregó que, en la situación presente, esa posibilidad parece alejada de la realidad.
Esta toma de posición es hoy fundamental. La situación en Irak se ha deteriorado al extremo, y asume el carácter de un levantamiento contra las tropas de ocupación. En Falluja, o en Najaf cercada por miles de marines, se vive una frágil tregua en una situación de guerra abierta con crecido número de víctimas. El martes 13 Bush reiteró que intensificará la guerra, que 20 mil hombres (incluida la 1ª división blindada) que están desde hace un año y debían retornar, permanecerán de 90 a 120 días más, y se agregarán otros 10 mil en dos brigadas móviles. Al día siguiente, junto con Sharon, Bush apoyó al plan que significa convertir a Gaza en una prisión, apoderarse de territorios palestinos en Cisjordania y Jerusalén este, terminar el muro de apartheid e impedir el retorno de los refugiados, plan cuya esencia quedó demostrada ayer con el asesinato de Abdel Aziz Rantizzi.
Ambas posiciones fueron reiteradas el viernes con su socio Blair. En este cuadro, la decisión anunciada por el gobierno español contribuiría a desactivar el clima de guerra y a un traspaso del gobierno a los iraquíes.
Maniobras de última hora
Para ello se deberá enfrentar nuevas maniobras angloyankis. Ahora alegan que debe dársele participación a la ONU, después de haber lanzado la invasión contra la decisión del Consejo de Seguridad. Incluso proyectan sacrificar al actual gobierno provisional, que es una entelequia, y sustituirlo por otro, igualmente digitado por el virrey Bremer.
Cuando se sugirió enviar fuerzas de la ONU para proteger a una futura misión, John Negroponte se apresuró a declarar que esas tropas deberán estar bajo mando estadounidense. *
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