FRANCIA

Los “chalecos amarillos” colman París en su quinto sábado consecutivo de protestsa

A pesar de que el presidente Macron ha tratado de dar un mensaje conciliador y ha cedido a algunas de las demandas, los "chalecos amarillos" continúan protestando por una mejora en el poder adquisitivo de los quintiles más bajos.

Los chalecos amarillos de Francia entran en su quinta ronda de manifestaciones, y las protestas se ven como una prueba de fuego para el futuro del movimiento. Los manifestantes marcharon por una avenida muy protegida de los Campos Elíseos, al tiempo que los informes de noticias hablaban de una disminución en el número de participantes.

El presidente Emmanuel Macron, que enfrenta la mayor crisis de su presidencia, anunció el lunes una serie de concesiones para desactivar el explosivo movimiento de “chalecos amarillos” que surgió en Francia el mes pasado y agrupa a personas de todo el país.

De hecho, la razón por la cual solamente se manifiestan los sábado es porque personas del interior solamente pueden viajar los sábados debido a compromisos laborales y la distancia a recorrer hasta París.

¿Cuánto más seguirán protestando?

Macron espera que el paquete de medidas que tomó -como el retroceso a la aplicación del impuesto a los combustibles- y un aumento del salario mínimo nacional, junto con un ataque terrorista el martes por la noche en Estrasburgo y el helado clima invernal, ayuden a terminar un mes de violentos enfrentamientos y piquetes.

Los últimos tres sábados han estado marcados por violentas manifestaciones, con quema de barricadas, saqueo y enfrentamientos con la policía en ciudades de toda Francia.

“La última vez, estuvimos aquí por impuestos”, dijo Jeremy, un manifestante de 28 años a AFP, cuando se unió a otros que se habían enfriado en los Campos Elíseos poco después de las 8 de la mañana (07:00 GMT) de este sábado.

“Esto es para las instituciones: queremos más democracia directa”, dijo, y agregó que la gente necesitaba “gritar para hacerse escuchar”.

Los “chalecos amarillos” han hecho decenas de demandas del gobierno pero no tienen una agenda específica ni personas designadas como líderes o representantes, lo que hace difícil al gobierno negociar.

Hasta ahora, una clara mayoría de los franceses había apoyado las protestas, que surgieron inicialmente por aumentos de impuestos en el combustible de transporte antes de que la bola de nieve se convirtiera en una gran oposición a la agenda pro-empresarial de Macron, pero dos encuestas publicadas el martes, a raíz de las concesiones de Macron, encontraron que el país ahora está dividido en 50-50 sobre si las protestas deberían continuar.

 

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