Jefe narco sepultado bajo aplausos
El cementerio São João Batista, del barrio Botafogo, fue fuertemente controlado por la policía durante toda la jornada, pero el operativo desapareció sobre las 17.00, la hora prevista para el entierro del narcotraficante.
Barbosa Da Silva murió durante un operativo especial que tuvo lugar en la Rocinha desde el Viernes Santo, cuando recrudeció la guerra entre facciones rivales.
Unas 400 personas entre parientes, amigos y pobladores de Rocinha acompañaron el entierro de Barbosa, de 26 años de edad y conocido como Lulu.
Al retirarse, los asistentes gritaron amenazas de venganza por su muerte y en contra de Eduíno Estaquio de Araújo, Dudu, el jefe de la banda que invadió la Rocinha para disputar el control de los puntos de venta de drogas en esa favela.
«Dudu, puedes esperar, que tu hora va a llegar», decían los parientes y amigos de Barbosa.
El presidente de la Unión de Pobladores de la Rocinha, William de Oliveira, explicó hoy que «la situación es complicada y el clima en la favela es de inseguridad. La Rocinha ahora está en manos de Dios».
A seis días del inicio de los conflictos, que ya produjeron 12 víctimas mortales, la policía de Río sigue en estado de «alerta» y reforzó la seguridad en la Rocinha, en la zona sur de Río, donde se insinúan la posibilidad de protestas de los pobladores y el riesgo de una nueva invasión a la favela por parte de los narcotraficantes.
La Rocinha estuvo hoy signada por el luto de Barbosa, reflejado en el cierre de los comercios y escuelas todo el día, la persistencia del toque de queda implantado por los propios pobladores y el miedo ante la inminencia de un nuevo ataque de Araújo, conocido en la favela por su temeridad y sus antecedentes de violaciones a adolescentes.
Según informaciones policiales, Araújo, quien se escapó de la prisión el pasado 17 de enero, está escondido en otra favela, el Complexo Alemao, zona norte de Río, recuperándose de una herida de bala recibida el viernes 9, y preparando a su banda para la nueva embestida contra los aliados del jefe antagónico Barbosa.
Luciano Barbosa da Silva fue muerto a tiros junto a un presunto secuaz, Ronaldo Araújo da Silva, de 27 años, durante un enfrentamiento con el Batallón de Operaciones Especiales (Bope) de las fuerzas de seguridad locales.
Con la muerte de los dos narcotraficantes se elevó a 12 el número de víctimas mortales de la guerra desatada el pasado Viernes Santo por el control de los puntos de venta de droga en la favela.
El operativo de seguridad implementado por las autoridades de Seguridad de Río dos días después de iniciados los enfrentamientos, con la ocupación de la favela por 1.300 policías militares y civiles, seguía hoy y amenazaba con prolongarse por tiempo indeterminado, aunque analistas aseguraron que «no hay forma de sostener un operativo de ese tipo sin límite de tiempo».
«El gobierno de Río no puede mantener esa presencia masiva en la favela. De aquí a algunas semanas, el narcotráfico seguirá incólume. Las autoridades ya demostraron ser ineficaces», sostuvo el cientista político carioca Paulo César Pinheiro.
El secretario de Seguridad Pública de Río, Anthony Garotinho (del Partido Movimiento Democrático Brasileño, de corte populista) se reunió el miércoles en Brasilia con el ministro de Justicia, Márcio Thomaz Bastos, a quien le pidió el envío de las Fuerzas Armadas para combatir en las favelas.
Minutos después de formular el pedido, el secretario anunció ante la prensa que no quería a las tropas militares porque la situación estaba «controlada».
Bastos rechazó el pedido de Garotinho, afirmando que en los términos del pedido, la propuesta era «inadmisible».
«No es un pedido que pueda ser atendido. Eso no quiere decir que hayamos descartado esa hipótesis», afirmó el ministro, en alusión a la decisión del gobierno de Lula da Silva de seguir evaluando la posibilidad de mandar a las Fuerzas Armadas para contener la violencia en Río. *
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad