Una maniobra electoral del presidente de EEUU

Bush enfureció al mundo árabe con su respaldo al plan Sharon

Bush terminó así con las posiciones tradicionales de todos sus predecesores, incluyendo a su padre, quien había llegado incluso a condicionar el suministro de garantías bancarias a Israel para dejar sentada su oposición a la continuación de la colonización en territorios palestinos.

Junto al primer ministro israelí, Ariel Sharon, el presidente norteamericano no sólo afirmó el miércoles en la Casa Blanca que está de acuerdo con el mantenimiento de los enclaves de colonos judíos en territorio reivindicado por los palestinos, sino que también cuestionó el derecho al retorno de los refugiados palestinos a territorios que hoy están dentro de las fronteras del actual Estado de Israel.

Estas posiciones sin precedentes del presidente-candidato de los republicanos a menos de ocho meses de la cita electoral del 2 de noviembre fueron recibidas con satisfacción por representantes de los 5,5 millones de judíos estadounidenses, tradicionalmente demócratas.

Bush no olvidó probablemente que Ronald Reagan, un presidente venerado por los republicanos, se benefició del 38% de los votos del electorado judío, un récord en el siglo XX para un candidato del Partido Republicano. Bush, que en 2000 apenas obtuvo el 19% de ese electorado, podría igualarlo este año, según un reciente sondeo de la American Jewish Committee (AJC).

El candidato demócrata a la Casa Blanca, John Kerry, no tuvo más remedio que involucrarse en el debate para impedir que Bush aumentara su influencia entre el electorado judío, mayoritariamente favorable a los demócratas.

«Creo que esto puede constituir una etapa positiva. Lo que es evidentemente importante aquí es la seguridad del Estado de Israel», declaró el senador de Massachusetts, en palabras que fueron recogidas por la prensa estadounidense y dirigidas al electorado judío.

El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, advirtió sin embargo a Israel que no debe tratar de eludir las negociaciones con los palestinos.

«El secretario general reitera su posición de que los temas del estatus final deben ser determinados en negociaciones entre ambas partes, en base a las resoluciones del Consejo de Seguridad», dijo su portavoz Marie Okabe.

Por su parte el secretario de Estado Colin Powell llamó a la opinión internacional a examinar de cerca las declaraciones de ambos líderes.

«Por primera vez, las colonias han sido evacuadas», destacó el jefe de la diplomacia estadounidense, y «a fin de cuentas, las colonias en Gaza beneficiarán a los palestinos que viven en Gaza», destacó Powell a la cadena de televisión canadiense CBC.

De hecho, confirmó a la AFP Jonathan Lincoln, un experto estadounidense en Medio Oriente del Consejo de Relaciones Exteriores, «la imagen de un primer ministro israelí (Ariel Sharon) y de un presidente estadounidense juntos, de acuerdo en todos los temas, ha tenido por cierto un fuerte impacto en el seno de la comunidad judía de este país».

El lobby pro israelí en el Congreso, el American Israel Public Affairs Committee (Aipac), ya calificó el encuentro de ambos dirigentes de «demostración ejemplar de cooperación histórica entre dos aliados».

Para muchos politólogos estadounidenses, este apoyo incondicional de Bush a Sharon supera incluso el marco de la comunidad judía de Estados Unidos para alcanzar también a los cristianos conservadores.

Estos últimos, que se calculan en millones en Estados Unidos, apoyan generalmente al actual presidente, en particular sobre la cuestión de Irak, pero se alinean con las posiciones de la derecha ultranacionalista en Israel, que se opone a cualquier concesión territorial.

Lincoln afirma que «si Bush logra vender la ilusión de un avance en Irak y una ilusión de progreso en el frente palestino-israelí, eso le beneficiará en noviembre».

Aunque en el terreno electoral Bush logre cosechar algunos frutos con este apoyo a Sharon, en el escenario internacional, y en particular en el mundo árabe, su diplomacia en Medio Oriente parece cada vez más empantanada.

El editorialista del New York Times advertía este jueves que la reciente toma de posición de Washington amenazaba con «comprometer cualquier intento ulterior de Washington de jugar un papel de intermediario en las negociaciones para lograr un acuerdo duradero» entre Israel y los palestinos. *

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