Nuevo ministro de Seguridad bonaerense y muchas controversias

Militares cooperarán con la Policía

Pampuro señaló que la participación castrense será sólo con equipos, nunca en inteligencia o participación directa en la represión del delito, el asunto ligado a la inseguridad que tiene a mal traer a la gente y al Presidente que por ello cree que ha perdido su «estado de gracia» con los ciudadanos.

Es que con el asesinato del joven Axel Blumberg elevó a la cima de la política (con mayúsculas) a su padre, Juan Carlos, que el primero de abril encabezó una concentración de más de 150 mil personas y colocó una agenda de endurecimiento de las leyes penales en la melodía habitual de la derecha cuyos voceros notorios dentro del peronismo, como el ex gobernador bonaerense Carlos Ruckuaf, dirigieron de hecho el debate de la Cámara baja que abordó parte de los reclamos del dolido padre. Con todo, Blumberg escribió una carta pública desligándose de Ruckauf y otros parecidos y anunció que prepara una nueva movilización, sería el 22 de abril, frente a los Tribunales porque si no se cumplen las leyes es que no hay justicia, sostiene.

La idea de que los militares realicen patrullaje interno a contramano de la Ley de Defensa se parece demasiado al viejo reclamo de la derecha. Al decir de Página/12, Pampuro «parece inventar un problema donde no lo hay. Las FFAA no son un foco de conflicto», escribe. La cuestión radica que tanto la Ley de Defensa como de Seguridad Interior, excluyen terminantemente a las FFAA pero está visto que el sentimiento de que no se hace todo lo debido parece haber arrastrado a las autoridades a emitir más señales. Uno de los problemas de la inseguridad es la propia policía por lo que endurecer leyes o exhibir que las FFAA también serán, aunque limitadamente, involucradas, es eludir uno de los asuntos de fondo. Precisamente ayer asumió como nuevo ministro de Seguridad bonaerense el jurista León Arslanian que llega con el aura de reformador de la policía de ese distrito, muy vinculada a los delitos más resonantes de los últimos tiempos o al enriquecimiento descomunal de sus jefes. En su discurso, el flamante ministro admitió que asume «en circunstancias particularmente difíciles tanto o más que las que regían hace seis años», cuando también asumió la titularidad del área de seguridad y un tipo como Ruckauf, que llegaba a la gobernación, lo sacó. «El aumento criminal ha llevado a una crispación social. Tengo clara noción de la demanda social y del tenor que debe tener la respuesta: a más clamor más ley y sujeción a las normas y a la Constitución», sostuvo. Arslanian tiene un programa a mediano plazo que incluirá la creación de una nueva policía «independiente de la actual» para el conurbano bonaerense, «en colaboración con la (Policía) Federal» y reiteró su postura de que el control de la policía esté a cargo de los foros vecinales o comunales.

«En los foros vecinales se plasma la relación policía-actor social y se definen los aspectos preventivos y se restablece la confianza en la fuerza», destacó. Arslanian afirmó que «uno de los problemas más grave de la institución policial es el de la corrupción» la que consideró «fruto de un modelo de organización autoritario agravado por la dictadura militar». «Desarticularemos la corrupción policial: los malos policías serán investigados y depurados y los buenos, serán premiados. Hay que restablecer la confianza en la Policía», afirmó el ministro. Buen discurso, sin dudas.

El gobernador Felipe Solá advirtió que «vamos a recurrir al pueblo bonaerense, mediante la denuncia, para poner en la cárcel a los corruptos» y advirtió que «en la medida en que sigamos avanzando se multiplicarán las reacciones, incluso desesperadas y brutales, no hay que descartarlas, de los intereses afectados». Intentando profundizar en la cuestión, Solá admitió también que «el pueblo denuncia la corrupción y la ineficiencia policial, pero con la misma fuerza denuncia lo mismo en la Justicia, en el servicio penitenciario y en la dirigencia política». Y enfatizó: «hay un sistema de corrupción e ineficiencia al que debemos enfrentar y reemplazar». «Ya nadie más puede hacerse el distraído» luego de que el pueblo saliera a la calle para reclamar seguridad» y expresó que «somos conscientes de que la concentración obscena de la riqueza es el mejor alimento de la criminalidad, pero también lo es la corrupción de las instituciones».

Hay muchas novedades. *

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