La guerra entre "Lulú" y "Dudú"

La guerra irregular entre bandas de narcotraficantes enfrenta a dos peligrosos personajes: Luciano «Lulú» Barbosa, de la favela Rocinha, y Eduino Eustaquio «Dudú» de Araujo, de Vidigal.

«Lulú» controla el narcotráfico en la Rocinha, considerada la mayor favela urbana de América Latina, en tanto que «Dudú», un delincuente sanguinario según la policía, pretende destronarlo del poder.

Según una publicación del Jornal do Brasil, en la favela Rocinha se mueven todos los meses unos 10 millones de reales, 3,5 millones de dólares por concepto de compra y venta de drogas.

La Rocinha, con medio millón de habitantes, es considerada la favela más tradicional de Rio de Janeiro, la mejor urbanizada, incluso es considerada una de las atracciones turísticas entre las muchas que tiene la «Cidade Maravilhosa».

Escenario de películas y documentales, la Rocinha es promocionada como un ejemplo de organización urbana en Internet a través de la página www.rocinha.com.br y fue una de las primeras en contar con televisión por cable.

«Lulú» vive en una lujosa casa con vista privilegiada a Copacabana y a la laguna Rodrigo de Freitas, además de apreciarse el Corcovado, uno de los mayores monumentos donde se levanta el Cristo Redentor.

La casa, que tiene ventanas blindadas y donde «Lulú» acostumbra organizar fastuosas fiestas, fue allanada por la policía el fin de semana, pero el personaje había huido.

El control del tráfico de drogas parecía tranquilo en manos de «Lulú» hasta enero, pero su rival «Dudú» huyó de la cárcel Bangú I.

Durante tres meses de Araujo reclutó en varias favelas cariocas un ejército irregular para invadir la Rocinha y destronar a su rival, que -según datos de la policía- mantiene ese negocio desde 1995.

Un morador no identificado dijo a Jornal do Brasil que «la comunidad quiere que el comando en los morros continúe en manos de Lulú, porque Dudú es considerado violento y sanguinario».

«Con 15 años de edad, ‘Dudú’ ya robaba automóviles y asesinaba a sus víctimas», narró el poblador anónimo que dice conocerlo desde la infancia.

El mismo relato asegura que «Dudú» acostumbra arrojar el cadáver de las personas que ejecuta en un estanque en el que alimenta a un cocodrilo que él mismo se encarga de criar. *

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