El general John Abizaid pidió a Washington dos brigadas de refuerzo

EEUU quiere al rebelde chiíta Sadr vivo o muerto

Los generales Ricardo Sánchez, responsable de las fuerzas norteamericanas en Irak, y John Abizaid, jefe del Comando Central (Centcom) hicieron la revelación en una conferencia de prensa en Bagdad, transmitida en directo a los periodistas del Pentágono, en Washington.

Sánchez y Abizaid señalaron que en Irak han desaparecido dos soldados estadounidenses y siete empleados de la compañía norteamericana Halliburton.

Sadr es considerado el principal responsable de la ola de ataques contra los norteamericanos y sus aliados, que costó decenas de vidas en los últimos días a las fuerzas de la coalición y a centenares de iraquíes.

La revelación de la «línea dura» contra Sadr ha hecho naufragar la esperanza de algunos líderes religiosos iraquíes de negociar un acuerdo que prevea la renuncia de Sadr a la violencia a cambio del compromiso de Estados Unidos de no capturar al representante chiíta.

Un mandato de captura por el homicidio de otro dirigente religioso, emitida hace más de un año en Irak, fue operativo recién en las últimas semanas cuando la actividad de Sadr contra las fuerzas norteamericanas se hizo cruenta.

Los dos generales no dieron detalles sobre las circunstancias de la desaparición de dos soldados estadounidenses y de siete civiles. Además, se señaló que los siete civiles, empleados de la compañía Kellogg, Brown & Root (una subsidiaria de la Halliburton), cayeron en una emboscada al convoy en que viajaban «dos días atrás» cerca de Abu Ghraib, al oeste de Bagdad.

El general Abizaid reveló además ayer que había pedido al ministro de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, un refuerzo de dos brigadas norteamericanas en Irak, de alrededor de 10 mil soldados.

El refuerzo podría obtenerse a través de una prolongación de la misión de algunas de las fuerzas que están desde hace tiempo en Irak y que pronto debería regresar a Estados Unidos.

Hasta el momento Estados Unidos cuenta en Irak con 135 mil soldados en lugar de los 115 mil previstos a causa de la superposición entre las tropas frescas y las que aún no fueron repatriadas.

Abizaid dijo que algunas unidades de la primera división acorazada, que habría debido volver a Estados Unidos a fin de mes, verán ahora casi seguramente prolongada la presencia en Irak. Algunas unidades ya fueron enviadas al sur para asegurar el control de la ciudad de Kut.

«La necesidad inmediata es de unidades móviles y robustas», dijo Abizaid. *

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