ONU quiere evitar futuros genocidios

La ONU rindió ayer tributo a las víctimas del genocidio cometido en Ruanda hace diez años, entre los más flagrantes del último medio siglo, y el secretario general, Kofi Annan, trazó un plan de cinco puntos para prevenir y evitar nuevas masacres.

Según cálculos conservadores, 800.000 personas fueron brutalmente masacradas a partir del 7 de abril de 1994, un día después de que el avión que transportaba a los presidentes de Ruanda y Burundi fuera derribado por un misil cuando estaba a punto de aterrizar en Kigali, la capital ruandesa.

La matanza fue premeditada y planeada: las víctimas eran del grupo étnico tutsi y algunas eran hutus liberales.

En la ONU, cuya Asamblea General declaró el 7 de abril «Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio de Ruanda», se observó un minuto de silencio y se tañó la campana de la paz.

«No debemos olvidar jamás nuestro fracaso colectivo de proteger a por lo menos 800.000 hombres, mujeres y niños indefensos», dijo Annan, durante una ceremonia en Ginebra, ante la Comisión de Derechos Humanos. «Esos crímenes no pueden revertirse. Esas fallas no pueden repararse. Los muertos no pueden ser devueltos a la vida», añadió Annan, y señaló que ni el secretariado de la ONU, ni el Consejo de Seguridad, ni ningún Estado miembro, ni la prensa internacional prestaron suficiente atención a las señales del desastre que se aproximaba. *

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