Tema exclusivo de los coreanos

Seúl, ANSA

El presidente surcoreano, Kim Dae Jung, advirtió ayer que «la reconciliación entre las dos Coreas debe buscarse sin ninguna interferencia externa». No es difícil individualizar en los destinatarios del mensaje a los países más potentes: probablemente Japón, China, Rusia y, seguramente, Estados Unidos, presente en Corea del Sur con una fuerza de 37.000 militares que terminaría por ser puesta en discusión en un proceso de reunificación. Y en caso de una partida de las tropas norteamericanas de la península, el efecto dominó, sostienen hoy algunos observadores en Tokio, se podría revertir también sobre el vecino Japón. Aquí los militares estadounidenses son 47.000, en su mayoría concentrados en la isla tropical de Okinawa, donde su presencia provocó a menudo fricciones con la población local. Washington acogió ayer con cautela las noticias provenientes de Pyongyang, de las cuales se entendía que la cumbre intercoreana estaba comenzando a dar resultados positivos. «Es claro que se trata de una acción en la dirección justa», dijo el presidente Bill Clinton. Pero el vocero del Departamento de estado, Richard Boucher, dijo que no considera que la situación actual «cambie la posibilidad de una amenaza misilística por parte de Pyongyang» y que por ello Estados Unidos debería continuar con su proyecto de escudo espacial.

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