Victoria obrera y subterráneos normalizados en la capital porteña
La huelga fue impulsada «desde abajo» mediante asambleas que se prolongaron desde el viernes hasta la mañana de ayer y solo se destrabó por la intervención personal del ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
Además de las reincorporaciones, la empresa acepta aplicar el régimen laboral de seis horas (se considera este trabajo como insalubre) y congeló, sujeto a una negociación, la instalaciones de expendedoras automáticas de boletos. De este modo, se amplían las posibilidades de más fuentes de trabajo.
Pero además hay una lectura adicional que dice del poderío de las comisiones de base o cuerpos de delegados que cada vez son más respetados por las autoridades de aplicación de la legislación laboral.
De hecho se avanza hacia una confrontación por el control de los sindicatos entre el peronismo, que de todas maneras en este sector no es homogéneo, y las corrientes clasistas, influenciadas por diversos partidos de izquierda.
El Ministerio de Trabajo toma más en cuenta que en el pasado los reclamos por mayor democracia sindical, pero de todas maneras no ha otorgado todavía personería (como para negociar convenios salariales) a más de dos mil sindicatos de base que están de algún modo enfrentados por sus conducciones nacionales.
Avance clasista
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha reclamado en diversas oportunidades la aplicación de las resoluciones sobre libertad sindical.
El paro en el Metro porteño recibió el respaldo de organizaciones de piqueteros y la intervención oficial impidió un agravamiento de la situación ya que la empresa había pedido a la Justicia que se desalojaran los túneles bloqueados por los huelguistas.
En el sur del país otra huelga atrae la atención nacional. Hace nueve días, 5.000 trabajadores petroleros de la provincia de Santa Cruz, mantienen paralizadas plantas claves para la distribución de combustible, en demanda de mejoras salariales. En medio de una crisis de energía, esta huelga ha pasado a un primero plano. El gobernador santacruceño, Sergio Acevedo, se declaró en favor de los trabajadores.
Las corrientes clasistas, que tampoco son un bloque, se preparan para ganar elecciones en sindicatos importantes. Néstor Pitrola, referente del Polo Obrero (trosquista) le dijo al diario «La Nación» que el movimiento piquetero pondrá ahora más atención a las elecciones en los sindicatos y a revisar la metodología de los cortes de caminos y de rutas que se han hecho impopulares, como el propio dirigente reconoce.
Pitrola, cuya corriente ha sido importante en la lucha de los trabajadores de subterráneos, espera ganar las elecciones en el sindicato Gráfico en tanto que la Corriente Clasista y Combativa (de tendencia maoísta) cree que está en condiciones de ganar el gremio de la Alimentación cuyo máximo referente es Rodolfo Daer, secretario general de la CGT.
Es un proceso posible más que en el pasado porque el Gobierno de Néstor Kirchner aun con idas y vueltas no pone todo el poder del Estado en favor de la llamada «burocracia sindical». Pero es un proceso que recién adopta formas concretas. *
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