Chechenia, el "agujero negro" de Rusia, resiste a Moscú
por Guillermo Israel
Es cada vez más visible que a diez meses de la intervención militar rusa en Chechenia, no se ha podido encontrar la tan anhelada solución política y la pacificación, que inclusive fue reclamada por Bill Clinton durante su reciente visita en Moscú.
André Babitzki, un periodista y experto ruso en cuestiones de Chechenia, que adquirió fama al ser secuestrado hace unos meses atrás por los servicios rusos en Chechenia, vincula la situación en este sufrido país a lo que está sucediendo en la Rusia actual, especialmente la tendencia de aplicar la fuerza militar para resolver problemas sociales.
Nadie que pretenda analizar la situación en Chechenia puede negar que una gran parte de la responsabilidad de lo que allí se desarrolló en los últimos años es de los mismos Chechenos, dice Babitzki, refiriéndose a graves violaciones de los derechos humanos, que hubo allí.
Por otro lado, es el Estado ruso que actúa con violencia militar, tratando a Chechenia como si fuera un país que reúne en sí todo lo negativo y pernicioso de Rusia.
Esto sucede para justificar la terrible guerra del ejército ruso contra Chechenia. Mediante las acciones militares al mejor estilo del antiguo poder central de Moscú de la época zarista, una especie de expedición armada, contra los «desobedientes», se expresa con toda nitidez la brutalidad del procedimiento de Moscú.
En vez de buscar soluciones a los graves problemas de todo tipo, se acude a las armas, con las consecuencias de miles de muertes y destrucción realmente graves.
Una guerra criminal que debe terminar
Un error tremendo del gobierno de Putin es, de acuerdo a opiniones de expertos, estar convencido que los problemas de Chechenia pueden ser resueltos sólo con la fuerza militar. Los esquemas que se aplican desde el poder central son primitivos y responden a los intereses económicos de la oligarquía hoy gobernante en este inmenso país, cuyo gobierno trata de imponer después de la caída del socialismo un capitalismo, que significa una situación económica de extrema gravedad para las condiciones de vida de la población.
El curso de la restauración capitalista, que implica la aplicación de la economía de mercado, es sumamente difícil en Rusia. Existen poquísimas alternativas políticas ante la política aplicada por Putin, como ha demostrado la posición ante la intervención militar en Chechenia, que ha encontrado el apoyo de todas las fuerzas políticas, inclusive del Partido Comunista, dirigido por Guenadi Shuganov.
El líder comunista apoyó la acción de las armas rusas en la región del Cáucaso, calificándola como «lucha contra el terrorismo islámico». Lo que es un regalo para Putin, que éste agradeció oportunamente.
Mientras se arrastran las dificultades en Chechenia, Vladimir Putin desarrolla una fuerte campaña para lanzar a su país a la atena política mundial. No de otra manera deben interpretarse las anunciadas visitas a China, las dos Coreas y Japón.
El presidente ruso busca igual que otros políticos de su país, prestigio internacional para tapar las tremendas dificultades e insuficiencias internas.
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