Su esposa denuncia y descalifica al gobierno guaraní

"La cabeza del general Oviedo tiene precio"

Brasilia, AFP

«No puede presentarse en un lugar donde su cabeza tiene un precio, donde va a pagar con su muerte», denunció Marín, quien a primera hora de este jueves pudo ver y charlar una hora con su marido detenido en la superintendencia de la Policía Federal de Brasilia desde el pasado lunes, tras pasar seis meses en la clandestinidad.

Marín recordó a la prensa congregada en la superintendencia de la Policía Federal que el propio hijo del asesinado vicepresidente Luis María Argaña había ofrecido dinero por la captura de Oviedo «a través de un medio de prensa paraguayo».

El ministro de Defensa, Nelson Argaña, ofreció en diciembre pasado por televisión la suma de 100.000 dólares por la cabeza de Oviedo, a quien considera culpable del asesinato de su padre en marzo de 1999.

La detención del ex militar golpista en Foz de Iguazú, en la frontera con Paraguay, el pasado domingo, tranquilizó a Marín, ya que –aseguró– «aquí hay justicia y no permitirá intervencionismos ni plata ni de órdenes ni prebenderismos como existe en Paraguay».

Los hijos –tres de un matrimonio anterior de Oviedo y tres del actual, de 7, 10 y 12 años– y otros asuntos familiares, así como la salud del ex militar, acapararon el tiempo de esta primera visita entre los dos esposos, separados desde que el ex general se convirtió en prófugo de la Justicia en diciembre del pasado año, cuando estaba asilado en Argentina.

«No puedo decir si va a pedir asilo» en Brasil, declaró Marín antes de precisar que se encuentra recopilando la documentación que pueda precisar la defensa.

No obstante, en sus reflexiones, la esposa del artífice, en 1989, del fin de los 35 años de dictadura de Alfredo Stroessner (también asilado en Brasil), no ve que el caso de aquél sea muy diferente al de Raúl Cubas, presidente de Paraguay hasta marzo del pasado año y exiliado en el Estado de Santa Catarina (sur de Brasil).

«Cubas y Oviedo están en el mismo proceso. ¿Cómo le van a dar asilo a Cubas y extraditar a Oviedo?», se preguntó.

Hoy, el nuevo abogado de Oviedo, Luiz Eduardo Roriz, que ya recibió de su defendido la procuración necesaria para defenderlo, presentará ante el Tribunal Supremo Federal una solicitud para que sea transferido de celda dentro de la propia superintendencia de la Policía Federal, donde podría permanecer entre cinco meses y un año y medio a la espera de que se resuelva el proceso de extradición.

Oviedo, quien según su esposa tiene problemas de tensión –necesita tomarse la presión arterial tres veces diarias– comparte una celda inicialmente para dos personas, con otras tres –dos traficantes de droga brasileños y un homicida alemán– y no descarta que éstos, por dinero, puedan atentar contra su marido.

Ayer miércoles, el canciller paraguayo, Juan Esteban Aguirre, anunció en Cartagena de Indias (Colombia), donde participa en la reunión del Grupo de Rio, anunció que el gobierno de su país pedirá la próxima semana a Brasil la extradición del ex militar, acusado de autoría intelectual en el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, en marzo del pasado año.

Según el fiscal general de Brasil, Geraldo Brindeiro, Oviedo tiene que ser extraditado. «No está siendo juzgado por crimen político. Ya fue condenado a diez años de cárcel por intento de golpe de Estado y es sospechoso de haber comandado el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña», declaró al diario O Globo.

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