Tormentas políticas

La democracia en Venezuela está atrapada entre dos conceptos antagónicos, luce «amenazada» en Bolivia, la inestabilidad social en Ecuador hace peligrar la estabilidad política, que a su vez es en extremo precaria en Perú.

En Venezuela hay un apoyo a la democracia de 67% mientras la satisfacción con el sistema alcanza 38%, según el sondeo regional Latinobarómetro 2003, que considera el caso «especialmente interesante» debido a «una baja cantidad de no demócratas» pese a que «no hay consensos sobre los modelos de democracia».

Luis Vicente León, director de la encuestadora venezolana Datanálisis, dijo a la AFP que «una parte de la población se rebeló contra el concepto de democracia electoral en el ’98, cuando eligió a (Hugo) Chávez (…)».

«Eso llevó a Chávez a plantear un concepto de democracia participativa, que no es más que un discurso político, pero que le rindió frutos, para dejar al sistema anterior como una partidocracia que la mayoría de la gente, en efecto, rechazaba», añadió.

Pero «ha surgido un nuevo grupo que rechaza a Chávez, y siente que el concepto de democracia electoral y legitimidad de origen es insuficiente y perversa cuando no viene acompañada por los elementos centrales de una democracia verdadera: división de poderes, respeto a los derechos ciudadanos y de las minorías», dijo.

«Un líder populista en un pueblo pobre tiene rasgos mesiánicos para la gente que lo sigue, pero el porcentaje de gente que se conecta fuertemente con (Chávez) ya no es más un número impresionante, llega sólo a 25% de (apoyo) duro y un 15% muy light (vacilante)», señaló León.

La oposición, que realizó prolongadas huelgas generales para exigir la renuncia del presidente, busca convocar un referendo revocatorio del mandato de Chávez.

En Bolivia, la caída del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada en octubre de 2003 en medio de protestas generalizadas, puso de manifiesto que la democratización de 1982 no trajo la estabilidad necesaria para sacar al país de la pobreza.

El ascenso del vicepresidente Carlos Mesa generó una breve tregua que parece acercarse a su fin ante la imposibilidad de atender las enormes demandas de un pueblo empobrecido.

Según Latinobarómetro 2003, Bolivia exhibe un 50% de apoyo a la democracia y un 25% de satisfacción con el sistema.

El analista Jorge Lazarte dijo a la AFP que «la crítica (a la democracia) se refiere a que ella no habría satisfecho las expectativas de la población». *

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