La crisis energética regional y sus consecuencias

Kirchner busca acuerdo con Chávez por fuel oil, similar al de Venezuela con Cuba

Aunque Lagos desliga de este deterioro al Presidente argentino, quien trata a su colega como «aliado y amigo» lo cierto es que la gran dependencia chilena del gas local crea un problema en el país transandino.

El gobierno acaba de acordar con las empresas petroleras exportadoras de combustibles un incremento del gas para los grandes consumidores que en teoría no deberá afectar a los usuarios sencillos, pero en nada modificará la situación planteada con Chile ya que el gobierno les exige que primero abastezcan al mercado interno en la medida de lo prometido hasta 2006.

Las productoras de gas prevén que las restricciones de la exportación a Chile se incrementen en el invierno próximo, cuando se eleve la demanda local. .-

Las petroleras mantienen desde los 90 contratos con Chile para proveerle de gas, pero el Estado argentino siempre tuvo la atribución de exigirles que aseguren primero el abastecimiento del mercado interno en caso de fuerza mayor.

Al momento de firmarse aquellos contratos por 20 años, ni en Chile ni en la Argentina se preveía que se registraría escasez del combustible aquí y Lagos exige que se cumpla el protocolo de integración energética entre las dos naciones.

Ocurre que el 100% del gas que consume Chile es argentino y le llega por medio de cuatro gasoductos. El 37% de su generación utiliza como insumo el gas. Y tres centrales termoeléctricas que generan el 20% de la electricidad para dos tercios de la población dependen del combustible importado.

Aunque sólo se han interrumpido parcialmente los envíos de gas al norte de Chile, provenientes del noroeste argentino la situación genera enojo ya que el acuerdo del gobierno argentino con las petroleras asegura que suministrará primero al mercado interno.

Si el transporte que une a petroleras y distribuidoras resultara insuficiente, tal como sucedería durante el invierno, se cortaría el suministro de gas a los clientes con servicio interrumpible, es decir, industrias y generadores eléctricos, que podrían sustituir el gas por fuel oil o gasoil, combustibles más caros,

Así como Brasil, la semana pasada evitó que se mantuviera un servicio menor a los 220 voltios enviando su propio fluido, ahora el gobierno enviará al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, a Venezuela para firmar un acuerdo de compra de fuel oil a bajo precio a cambio de alimentos.

Es un paso importante en la solidaridad sudamericana y se recuerda que Hugo Chávez ya firmó un acuerdo similar con Fidel Castro para venderle petróleo por debajo de la cotización internacional.

Con el fuel oil barato, las industrias y centrales argentinas no tendrían problemas en sustituir el gas. Importante. Falta encontrarle una rápida salida al suministro de gas a Chile y de energía al Uruguay, aunque en este caso se debe a varios factores, entre ellos el bajo nivel de generación de las represas hidroeléctricas debido a la falta de lluvias.

De todas maneras hay diferencias entre el ministro de Economía, Roberto Lavagna, con el ala política sobre si permitir aumentos de tarifas a las empresas eléctricas y gasíferas al usuario común o exigirle antes que incrementen sus inversiones. Para el pensamiento económico clásico, la razón la tiene Lavagna.

Nadie puede jurar que estos encontronazos no provoquen alguna crisis en el gabinete de Kirchner. *

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