La renovada amenaza de muerte contra Arafat
Me impactaron unas imágenes trasmitidas el viernes de noche por la televisión francesa: registraban el azoramiento y la perplejidad de un israelí que se enteraba de la nueva amenaza de muerte de Ariel Sharon contra Yasser Arafat, estampada en primera plana de un diario en gruesos caracteres hebreos. Después del asesinato alevoso del jeque Ahmed Yassin, ordenado y supervisado por el primer ministro israelí, que se vanaglorió del crimen y felicitó a los ejecutores, esta sentencia contra el presidente de la Autoridad Nacional Palestina cobra inusitada gravedad, aparece como el preámbulo de otra tragedia en ciernes en la ensagrentada región.
Otra provocación en la Explanada de las Mezquitas
Tanto más desde que la muerte anunciada, extendida a la vez indiscriminadamente a todos los miembros de Hamas y también de Hezbolá, se acompañó de un nuevo atentado en gran escala en la Explanada de las Mezquitas y de nuevos asesinatos de palestinos tanto en Gaza como en Cisjordania.
El primer hecho reviste un carácter simbólico, ya que fue precisamente en la Explanada de las Mezquitas, lugar sagrado de los islamitas, donde Sharon urdió su gran provocación en setiembre de 2000, que desencadenó la Intifada y la sucesión ininterrumpida de acciones armadas y atentados suicidas que causaron, a la fecha, casi tres mil víctimas palestinas y cerca de novecientos isrealíes. Ahora volvieron a irrumpir allí los policías israelíes, lanzando granadas hasta las puertas de la Gran Mezquita a la hora de la oración mayor en el atardecer del viernes.
En otro ámbito, carros blindados ingresaron disparando a la franja de Gaza, provocando víctimas mortales, ultimaron a otro palestino en Raffah dos en Cisjordania, todo ello en el transcurso de pocas horas. Días atrás el ejército israelí penetró con tanques a Belén y entró a los tiros a un hospital psiquiátrico. Desde el asesinato de Yassin, el derramamiento de sangre no ha cesado un solo día. Vimos los centros poblados de la franja de Gaza convertidos en montones de ruinas.
El anuncio mencionado se complementa con la amenaza de expulsión de decenas de miles de palestinos de Israel, una vez completada la «barrera de separación» en Cisjordania, que prosigue a ritmo acelerado.
Estas son las cartas de presentación de Sharon para su entrevista con Bush el 14 de abril en la Casa Blanca.
La hipocresía de EEUU
Por estas razones no merecen el menor crédito las declaraciones de Richard Armitage, subsecretario de Estado norteamericano, según las cuales Israel no debe matar ni enviar al exilio a Arafat. Esto se dice pour la galerie y para los medios, porque en la práctica Israel recibe la máxima ayuda militar de EEUU y los dos países siempre han marchado de consuno (y en contra de la opinión pública mundial, a menudo solitariamente) en todos los asuntos internacionales. EEUU, el máximo practicante del terrorismo de Estado (en Afganistán, en Irak, etc.) jamás se ha opuesto a las acciones terroristas de Estado de su socio israelí. Al contrario, siempre sacó la cara por él ante la condena mundial reiterada.
El último ejemplo se dio en el Consejo de Seguridad, a fines de marzo. Por moción de Argelia se trató la condena a Israel por el asesinato de Yassin.
Al término de un debate de 48 horas el delegado de EEUU, John Negropente, vetó la resolución de condena a Israel, como lo hizo su país en decenas de ocasiones. Hubo 11 votos a favor de la propuesta y tres abstenciones: Gran Bretaña, Alemania y Rumania. Como se ve, los países del este europeo, nuevos miembros de la OTAN, se apresuraron a hacer buena letra. (Entre paréntesis, la extensión de la Organización militar del Atlántico Norte a siete países del este europeo no se verificó en su sede en Bruselas sino en Washington, y quien les dio el espaldarazo fue Bush en persona). Israel estaba exultante con el veto norteamericano, y Argelia declaró que significaba otorgar luz verde a Sharon para nuevos crímenes.
Borrando las huellas de la corrupción
Por otra parte, con estas maniobras estridentes y a varias puntas lo que Sharon busca es sacar del centro las fundadas acusaciones sobre gruesas maniobras de currupción que pesan sobre él y uno de sus hijos, por las cuales la fiscalía está reclamando su procesamiento, lo que involucraría su alejamiento del cargo.
Las acusaciones van desde financiamentos ilegales a sus campañas electorales por parte de poderosos empresarios hasta la compra de una isla en el Egeo para que su hija pueda cumplir el sueño de la isla propia. *
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