El interventor, Pablo Lanusse, fogueado en lucha contra la mafia

El Parlamento argentino intervino la provincia de Santiago del Estero

Néstor Kirchner designó como comisionado federal al secretario de Justicia, Pablo Lanusse, un ex fiscal de ganada reputación en la lucha contra la mafia y quien llevó actualmente la ofensiva contra el clan Juárez.

El caso de Santiago del Estero explotó como derivación del asesinato de dos muchachas por personajes vinculados al poder lo que desnudó el reinado de la impunidad que arrastró a Juárez y a la gobernadora, su esposa Nina Aragonés, que a la vez está procesada por desfalco a la caja de jubilaciones. En los últimos meses la reacción de un sector de la opinión pública de ese lugar se hizo sentir con manifestaciones multitudinarias reclamando justicia, lo que desató, a la vez, una carrera de altos personeros por contar los atropellos cometidos por el octogenario caudillo, como el ordenar asesinatos de sus rivales e incluso haber entregado a los militares en tiempos del terror a militantes opositores.

Kirchner fue remiso en pedir al Parlamento la intervención de Santiago del Estero, porque esperó que las uvas maduraran y se cayeran solas pero la red de lealtades que hilvanó en tantos años de poder el clan Juárez, hizo imposible que desde el mismo peronismo local sugiera la solución. Más aún, hubo en días recientes concentraciones masivas de apoyo a Juárez. Se entiende: gran parte de los santiagueños viven de cargos públicos. O de dádivas propias del asistencialismo populista.

Como Juárez fue aliado de Eduardo Duhalde en la interna peronista, es probable que ello haya influido en la demora de aplicar el llamado «remedio federal» como reclamaron sectores de la oposición al Presidente.

Alguna vez, a principios de los 90, Carlos Menem quiso terminar con el clan por rivalidades subalternas, pero cuando hubo elecciones para normalizar la provincia entonces intervenida como secuela de una pueblada, el «santiagazo», Carlos Juárez las ganó, un antecedente que se tuvo presente en el oficialismo.

Lanusse deberá hacer un trabajo muy prolijo para evitar que se repita la historia. Claro, hoy Juárez es un anciano de 84 años y él y su esposa enfrentan procesos judiciales que trataron de eludir en una frustrada negociación con el gobierno nacional. Por lo pronto, un juez les prohibió que se les renueve el pasaporte, ordenó su detención y no pueden salir del país. No es improbable que sean procesados y condenados.

El caso santiagueño entró de algún modo en la disputa interna dentro del peronismo donde los sectores conservadores tratan de reagruparse para acotar la política del Presidente, sobre todo en lo que se refiere a profundizar la acción contra la impunidad. La riña esta ahora en stand by, pero reflotará temprano o tarde aunque no tuvo secuelas en la votación parlamentaria.

Pero la cuestión de la impunidad no es sólo revisar los tiempos del terror o como sostienen algunos sectores, también las responsabilidades del peronismo en la represión ilegal antes de la llegada de los militares al poder en 1976. Es un asunto actual y vinculado a la inseguridad, sobre todo en el gran Buenos Aires, donde actúan bandas de delincuentes que secuestran por dinero, asesinan en ocasiones a sus víctimas y cuentan con la complicidad de sectores de la policía bonaerense.

El reciente crimen del joven Axel Blumberg perpetrado durante su secuestro, desató una nueva crisis en el gobierno de la provincia de Buenos Aires que encabeza Felipe Solá, que deglutió en pocos meses a dos secretarios de Seguridad. Solá designó provisoriamente para ese cargo a la vicegobernadora Graciela Giannetassio porque parece haber sido desbordado por la situación y no parece saber como seguir adelante. Kirchner piensa en reformular toda la policía bonaerense, creando una nueva para el radio urbano porteño y el Gran Buenos Aires, de manera de intentar que nazca un cuerpo sin vínculos políticos que garantizan el accionar de los policías corruptos.

Ayer a un llamado del padre del joven Axel numerosas organizaciones se sumaron a una movilización para protestar por los crímenes, como ya ha ocurrido en pequeñas ciudades de distintos puntos del país.

Es un problema complejo, vinculado a la crisis económica pero en gran parte, a la coyunda existente entre políticos y policías corruptos, una alianza que si no es desbaratada mantendrá en vigencia el clima de zozobra existente.

Es uno de los grandes desafíos que enfrenta Kirchner, es uno de los condimentos que sacude la interna del partido justicialista. *

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