ANALISIS INTERNACIONAL

La provocación de Chirac

«Afrenta al pueblo francés» y «provocación contra el sufragio universal» son los términos con que los dirigentes de la izquierda recibieron la decisión del presidente Chirac de volver a designar al primer ministro Raffarin después de su debacle en las elecciones regionales del 28 de marzo. Por su parte todas las organizaciones sindicales se concertaron para una ofensiva de movilizaciones inmediatas a fin de imponer un cambio en la política social acorde con la voluntad de la ciudadanía.

Raffarin III: la vieja fórmula

Desde el domingo hasta ayer la cúpula gubernista, del Eliseo a Matignon, estuvo enredada en una madeja inextricable de reuniones secretas, de entradas y salidas de autos con vidrios polarizados, de rumores y promociones de candidaturas, de enroques en los puestos, de ministros que querían quedar prendidos a pesar de la derrota en sus circunscripciones. Es lo que se llamó «le ballet du retour» (el ballet del regreso). Al final dio a luz el gabinete Raffarin III. El primero había durado apenas un mes y medio en 2002, el segundo fue sepultado el domingo. Pero resucitó en parte gracias a la consagrada vieja fórmula de los gabinetes franceses: «on prend les mêmes et on recommence» (se toma a los mismos y se vuelve a empezar). La nueva lista muestra a algunos antiguos titulares cambiando de cartera, otros volaron, otros quedaron con poderes reforzados y en la línea de largada para mayores aspiraciones: tal el caso de Nicolas Sarkozy, ministro del Interior saliente que se anota para primer ministro si Raffarin fracasa y eventual candidato presidencial en 2007.

De todos modos, este es un gobierno transitorio. Se llamó el gabinete «de los 100 días», hasta las elecciones europeas de junio, mención que puede ser fatal a Raffarin. Evoca el retorno de Napoleón de su exilio en la isla de Elba en 1814, tras su abdicación en Fontainebleau. Desembarcó en Francia y llegó a París, pero el intento terminó en Waterloo, el destierro y la muerte en Santa Elena.

Movilización sindical por un cambio de política social

Mientras las grandes patronales  con la llamada Medef a la cabeza  guardaron silencio ante el resultado electoral, el conjunto de las organizaciones sindicales pasó a la ofensiva. La CGT propuso una cumbre de las centrales y todas las vertientes del movimiento. Su secretario general Bernard Thibault considera la votación como «un llamado a cambiar el rumbo en la política económica y social». En nombre de la CFTC, Jacques Voisin declaró que «el gobierno no respondió a las expectativas de los franceses en materia de empleo y pasividades». El G-10 Solidaires considera que la votación «es el resultado de la política ultraliberal llevada a cabo desde hace dos años, que corresponde totalmente a las aspiraciones patronales» y en el mismo tono el presidente de la CFE-CGC, Jean-Luc Cazettes, declara: «Al privilegiar sistemáticamente los reclamos de las patronales, el gobierno se colocó en una situación de voto-sanción a un nivel totalmente inhabitual».

Los grandes temas en debate, en rechazo a la política del gobierno (que éste por lo visto se propone continuar) son: la desocupación, que ha aumentado, y la defensa de los derechos sociales, lemas de jornadas de acción a nivel europeo el 2 y 3 de abril impulsadas por la Confederación Europea de Sindicatos, previéndose manifestaciones en París y en 40 ciudades de provincia convocadas por todas las organizaciones mencionadas más CFDT y FO; la defensa del servicio público; la reforma del seguro de enfermedad (assurance-maladie) y otros aspectos de legislación social; y, como punto importantísimo, la lucha contra el proyecto que transforma a EDF (Electricité de France) y GDF en sociedades anónimas, a ser tratado el 8 de abril por el Consejo de Estado. Según Marie-Georges Buffet, secretaria nacional del PCF, por respeto al veredicto electoral el gobierno debe renunciar a la privatización de los servicios públicos de electricidad.

Sin duda, las grandes movilizaciones sindicales y sociales del último período contra la política del gobierno fue una de las causas determinantes de los resultados del 28 de marzo.

La peculiar cohabitación

Chirac es especialista en cohabitaciones. Las practicó en el pasado con Mitterrand y con Jospin. Ahora una presidencia y una Asamblea Nacional de derecha coexistirán con un poder regional abrumadoramente de izquierda (la única excepción es Alsacia; en Córcega, la izquierda totalizó casi el 50% de los sufragios y ganó 24 de las 51 bancas de la Asamblea). Y ello sucederá en un cuadro de sensible agudización de las confrontaciones sociales. *

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