Casa Blanca cedió y Rice declarará
La presión desatada por el ex asesor de contraterrorismo Richard Clarke, quien afirmó que el gobierno del presidente George W. Bush consideraba la amenaza terrorista «importante, pero no urgente», hizo finalmente ceder a la Casa Blanca, que ayer anunció que permitirá a una de sus principales «estrellas», la consejera para la Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, declarar en público y bajo juramento.
Rice se venía negando a prestar testimonio en público y, en consecuencia, en vivo y en directo por televisión, sobre el estado de preparación antiterrorista del gobierno de Bush antes de los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra el Pentágono y las torres gemelas de Nueva York.
Pero después de un fin de semana de intensas deliberaciones en el interior del gobierno, y el lunes dedicado a negociaciones con el Congreso, la Casa Blanca finalmente accedió al pedido parlamentario y aprobó el testimonio de Rice, uno de los funcionarios clave de la administración Bush. Las declaraciones de Clarke, quien también publicó un libro sobre el tema, pusieron a la Casa Blanca contra las cuerdas, y ahora con la obligación de explicar a los ciudadanos si realmente no consideraba al grupo terrorista al Qaeda señalado responsable de los ataques del 11 de setiembre como una amenaza «urgente». *
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