Los coreanos lloraron de alegría
Seúl, AFP
Millones de coreanos lloraron de alegría en todo el mundo al ver por televisión las imágenes, inimaginables hasta hace pocos días, del encuentro entre Kim Dae Jung, presidente de Corea del Sur, y el líder comunista norcoreano Kim Jong Il.
En el segundo día de una cumbre histórica entre los dos países enemigos, en Corea del Sur no se hablaba el miércoles de otra cosa.
Pantallas gigantes de televisión fueron especialmente instaladas para la ocasión. Las imágenes procedentes de Pyongyang, donde se celebra la cumbre, difundidas sin interrupción, fascinan a la multitud y emocionan a las personas de más edad, hasta el punto de hacerlas llorar.
«Nunca pensé que vería una cosa así», afirma emocionada Choi In Yung, de 58 años, que huyó del Norte cuando apenas tenía cinco años. «Ha habido tanto odio a lo largo de estos años, pero ahora creo realmente que un día podré regresar allí y ver si alguien se acuerda de mí», añade.
Desde la división de la península en 1945, millones de surcoreanos no tienen noticias de sus familiares, que quedaron en el Norte. Y la guerra de 1950-1953 sólo logró agravar la situación, porque desde entonces toda comunicación entre los dos países, incluso postal o telefónica, fue suprimida.
También los estudiantes surcoreanos celebraron el acontecimiento izando banderas norcoreanas en una decena de universidades. Además colgaron carteles sobre Corea del Norte, así como retratos de Kim Jong Il. Sin embargo, estas iniciativas estudiantiles provocaron la ira de los magistrados, que amenazaron a sus autores con aplicar la ley sobre la seguridad nacional –creada durante la dictadura de derecha pero aún en vigor– que prohíbe la propaganda a favor del Norte.
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