La investigación parlamentaria sobre los atentados del 11 de setiembre

Los errores y lagunas de los presidentes Clinton y Bush

«Si una serie de cosas hubieran funcionado de manera distinta, tal vez el 11 de setiembre podría haberse prevenido», declaró hoy Thomas Kean, presidente de la comisión bipartidaria.

Los secretarios de Estado y Defensa de los gobiernos de Bill Clinton y George Bush comparecieron ante la comisión, durante la primera de dos jornadas de audiencias públicas, para defender lo actuado por sus administraciones y ratificar el compromiso de ambos en la lucha contra Al Qaeda.

Pero el cuadro que emerge de las investigaciones de los comisarios federales es cada vez más la de un país que, luego del fin de la Guerra Fría, empleó demasiado tiempo en los ’90 para comprender y contrarrestar el fenómeno del terrorismo islámico.

Según el informe de la comisión sobres los atentados del 11 de setiembre, ambos gobiernos subestimaron la situación previa a los ataques contra Nueva York y Washington y cometieron errores, fracasando en el intento de capturar o eliminar a Osama bin Laden.

Pero Powell defendió hoy lo actuado en el gobierno Bush al afirmar que, desde las primeras semanas, existía la intención de superar los métodos usados por la administración Clinton en la lucha al terrorismo y apuntaba a «destruir Al Qaeda».

De esa manera, Powell replicó a distancia las acusaciones recientes del ex «zar» del antiterrorismo Richard Clarke a Bush y su equipo de haber subestimado a millonario saudita.

Según Powell, el gobierno Clinton había dejado buen material de inteligencia sobre la red de Bin Laden y mucha información, pero «ningún plan de acción».

Por eso, el gobierno republicano desde las primeras semanas de su asunción en 2000, explicó, se había puesto a trabajar en una nueva estrategia de ataque a Al Qaeda, más amplia, requerida y coordinada por la asesora para la Seguridad Nacional, Condoleezza Rice.

Rice, en cambio, fue acusada por Clarke en estos días de estar desinformada sobre el peligro que representaba Al Qaeda y, en cambio, «obsesionada» con Irak.

El secretario de Estado reveló además que el 15 de setiembre de 2001, en una dramática reunión del gobierno realizada en Camp David, el subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, propuso al presidente atacar Irak en respuesta a los atentados.

«Irak como blanco fue propuesto por Wolfowitz  contó Powell  pero el presidente, tras un debate decidió que nos concentraríamos sobre Afganistán, porque era desde allí que venía el ataque. No descartó la hipótesis de Irak, pero dijo: ‘vamos por orden'».

Según las revelaciones hechas por Clarke, en un libro que despierta polémicas en Estados Unidos, el presidente Bush el 12 setiembre de 2001 le pidió en forma «intimidatoria» encontrar elementos para lanzar una ataque contra Irak.

El jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, y Wolfowitz, según Clarke, presionaron para apuntar a Irak, mientras la inteligencia señalaba que el atentado provenía de Al Qaeda y de Afganistán.

La idea-clave de la estrategia del gobierno Bush era ayudar y financiar las fuerzas antitalibán en Afganistán, apoyando un ataque al régimen de Kabul y a las bases de Al Qaeda. Pero la organización del plan se concluyó recién el 4 de setiembre de 2001.

«Creo que ni la ayuda militar en la Alianza del Norte, ni un mayor número de reuniones sobre terrorismo, ni una invasión de Afganistán hubieran podido prevenir el 11 de setiembre, porque los planes de Bin Laden estaban listos desde hace tiempo», se defendió Powell.

«Los atentados en España demostraron este hecho trágico pero inevitable. Las autoridades españolas estaban bien preparadas, en alerta y habían advertido previamente que estaban en preparación espectaculares atentados en vistas de las elecciones», agregó.

La comisión bipartidaria concluyó que el gobierno de Clinton tenía información desde 1995 sobre la peligrosidad de Bin Laden y el presunto organizador de las masacres de Nueva York y Washington, Khalid Sheikh Mohammed, pero dejó pasar años antes de actuar.

En 1996, fue tomada en consideración la posibilidad de extraditar a Bin Laden desde Sudán a Estados Unidos, pero la secretaría de Justicia norteamericana se opuso.

Los hombres de Al Qaeda dejaron el país por Afganistán instalándose en los Emiratos Arabes Unidos, sin que Estados Unidos tomara en consideración la posibilidad de interceptarlos.

Ambas administraciones norteamericanas, según la comisión, no actuaron con el necesario rigor para encontrar soluciones de modo de erradicar a Al Qaeda de Afganistán durante el régimen de los talibán.

Otras de las oportunidades desaprovechadas, según la comisión, fue cuando en el verano (boreal) de 2001, se acumularon lo que Powell definió como «indicaciones crecientes» de un posible ataque a Estados Unidos, sin que fueran recogidas.

En tanto, la comisión parlamentaria citó hoy nuevamente a Rice a declarar, luego de que la asesora se negara argumentando reservas de la Casa Blanca sobre la división de poderes entre el ejecutivo y el legislativo. *

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