Declaración de Copacabana abierta al Mercosur

Lula y Kirchner: "visión común" sobre la deuda externa y el FMI

Ese criterio así como no afectar el crecimiento y el mejoramiento del nivel de vida de los sectores menos favorecidos en función de los compromisos externos, son el corazón del Acta de Copacabana refrendado ayer, aunque los presidentes no pudieron extender demasiado su diálogo al tener que viajar Lula a Brasilia para atender una agenda cargada de reuniones con gobernadores y un intenso conflicto policial.

El documento conjunto sigue la línea del Consenso de Buenos Aires rubricado por los dos mandatarios meses atrás con la pretensión de diferenciarse del Consenso de Washington, y tiene entre sus principales puntos el pedido para que las inversiones destinadas al crecimiento de infraestructura no se computen como gasto público a la hora de calcular el superávit fiscal.

Esto supone que en el futuro, si el criterio es aceptado por el FMI, lo que está por verse, que de mantener cada país su superávit primario destinado al pago de la deuda externa, tendería a reducir el monto concreto de plata asignada a ese propósito.

Por lo pronto la actual titular del Fondo, Anne Krueger le dijo ayer al matutino «Clarín» que le reclamarán a Kirchner que eleve su actual 3% de superávit destinado al pago de los acreedores en default y otros compromisos, lo que inmediatamente obligó al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a rechazar la demanda.

Krueger fue más lejos: no aseguró que el Directorio del FMI aprueba la marcha del programa económico argentino como sé lo prometió a Kirchner y que determinó, una semana atrás, que el Presidente argentino autorizara el pago de un vencimiento del 9 de marzo por 3.100 millones de dólares en el entendimiento de que sería reembolsado.

Un grupo de países, los escandinavos, Italia, Japón, el Reino Unido y a los que podrían sumar Alemania, podrían abstenerse de respaldar el reembolso de ese giro a la Argentina o, dicho de otra manera, no aprobar la marcha del acuerdo porque no consideran suficientes las señales enviadas por Kirchner a los acreedores.

Aparentemente para bajar la tensión de los dichos por Krueger es que ayer se anunció que Kirchner ya firmó el decreto constituyendo un pool de bancos que actuarán como consejeros del gobierno para un acuerdo con sus acreedores. El texto del decreto será publicado hoy en el Boletín Oficial.

El documento firmado por Lula y Kirchner tiene seis puntos y señala desde un principio su acuerdo para «conducir las negociaciones con organismos multilaterales de crédito asegurando un superávit primario y otras medidas de política económica que no comprometan el crecimiento y garanticen la sustentabilidad de la deuda, de modo tal de preservar inclusive la inversión en infraestructura».

El canciller brasileño, Celso Amorim, subrayó en ese sentido que las gestiones conjuntas apuntarán a que el FMI excluya del gasto público a las inversiones productivas de los gobiernos, lo que cambiaría el cálculo del superávit fiscal.

Piden apoyo a Uruguay y Paraguay

En el documento también se señala que en sesenta días se reunirán equipos económicos y de Cancillería de ambos países para seguir dando forma a la estrategia común, e hicieron un llamado a los otros socios del Mercosur a sumarse al texto.

Otro de los puntos promueve la construcción de una conexión ferroviaria entre el norte argentino y el sur brasileño, para incrementar los flujos comerciales y la integración. El tren atravesaría las provincias de Corrientes y Misiones y se conectaría con la red brasileña.

Por otra parte, quedó declarado el 30 de noviembre como el Día de la Amistad entre Argentina y Brasil. La jornada recuerda la firma del Acta de Iguazú en 1985 entre los ex presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney, documento que dio inicio a las negociaciones para la conformación del Mercosur.

El encuentro de ayer se comenzó a formalizar el mes pasado en Caracas durante la Cumbre del Grupo de los 15, lo que dio motivo a algunos equívocos como que se constituía un eje anti FMI donde incluso debía participar del mismo, el venezolano Hugo Chávez.

El documento –que los cancilleres Rafael Bielsa y Celso Amorim calificaron de «histórico»– pone las cosas en su sitio, es decir, reafirma que los dos presidentes no se proponen la confrontación con los organismos financieros sino la negociación y que para esa meta, que no es poca, unen fuerzas.

El acuerdo, dijeron los dos cancilleres, es una «señal de ratificación» de la alianza estratégica entre ambas naciones. En los mismos términos se pronunció el jefe de Gabinete argentino quien destacó además que esta declaración «debe ser escuchada por todo el mundo y por el propio FMI».

Algo de resaltar: el ALCA no anduvo por Copacabana. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje