Irregularidades

Observadores europeos y miembros de la oposición rusa opinaron que no hubo un proceso genuinamente democrático en las elecciones de ayer en Rusia, que confirmaron al actual presidente, Vladimir Putin, por cuatro años más.

El juicio crítico fue pronunciado a media voz también en Washington, con la consiguiente réplica de Moscú, lo que no impidió ayer a George W. Bush, a Tony Blair y a otros gobernantes occidentales cumplir con la formalidad de felicitar y manifestar su amistad al presidente reelecto.

Las irregularidades fueron planteadas por los observadores europeos de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), 340 sobre un total de 800 observadores occidentales invitados a seguir los comicios.

«Las elecciones presidenciales del 14 de marzo –expresó un informe preliminar difundido ayer–, fueron en general bien administradas. Sin embargo, el proceso electoral en su conjunto no representó de manera adecuada principios necesarios a un proceso electoral democrático sano». Al presentar el documento a los periodistas, Julian Peel Yates, parlamentario británico jefe de la delegación de la OSCE, denunció la falta de «un debate político vivo y de un amplio pluralismo», elementos «esenciales en una democracia madura». En concreto, los observadores señalan la persistencia de episodios de violación del secreto del voto y afirman haber detectado irregularidades y «casos singulares» de manipulación del escrutinio.

Aunque la elección es definida como «aceptable», preocupa a los observadores occidentales el desequilibrio en la campaña electoral y la «desproporción» de recursos «en favor del presidente en el cargo». *

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