El presidente George Bush saludó ayer al primer ministro electo, José Luis Rodríguez Zapatero

El primer revés para la Casa Blanca tras el triunfo del PSOE

Dentro de las formalidades, el presidente George Bush saludó ayer al primer ministro electo español, José Luis Rodríguez Zapatero, y la Casa Blanca dijo que ambos se comprometieron a trabajar juntos en la lucha contra el terrorismo. El impacto negativo para Bush, tras el amplio e incondicional respaldo del derrotado gobierno conservador del premier José María Aznar a la invasión de Irak de hace un año, también se extiende al reequilibrio de las alianzas en el seno de Europa occidental.

Rodríguez Zapatero, que triunfó con la consigna del retiro de las fuerzas españolas de Irak a fines de junio y prometió restablecer vínculos «magníficos» con Francia, Alemania y todos los países de la Unión Europea (UE), volvió a criticar hoy a Estados Unidos y Gran Bretaña por la guerra en Irak «basada en mentiras y engaños», dijo. Volvió a prometer la remoción de los militares españoles de Irak, a menos que las Naciones Unidas se hagan cargo de ese país hacia mediados de junio, una meta hoy bastante dudosa, a la luz de las discrepancias que varios de los miembros del Consejo de ocupación designado por Estados Unidos sostienen con el organismo internacional.

El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, afirmó en Washington que «los dos líderes dijeron que ambos buscarán trabajar juntos, particularmente en nuestro compartido compromiso de combatir el terrorismo». Pero McClellan no quiso opinar sobre la cuestión de si los atentados de Madrid, que dejaron 200 muertos y más de 1.500 heridos, influyeron en las elecciones españolas.

Fuentes gubernamentales norteamericanas creen que la red Al Qaeda estuvo envuelta en los sangrientos ataques con bombas colocadas en los trenes suburbanos españoles en la mañana del jueves pasado. «Los terroristas no discriminan a quienes ellos atacan. Se proponen extender el miedo y el caos», dijo McClellan, quien tampoco dio indicación de que Bush haya tratado con Rodríguez Zapatero si España iba a retirar sus 1.300 militares de Irak.

El portavoz reconoció que «hubo un llamado de congratulación y ambos hablaron sobre la importancia de trabajar juntos y avanzar en el fortalecimiento de las relaciones que tenemos».

El jefe de la Casa Blanca tambin habló con Aznar para agradecerle por su apoyo, amistad y liderazgo, dijo McClellan. Cuando Francia y Alemania se negaron a apoyar la guerra contra Irak, el derrotado premier español se alineó firmemente con Bush en una reunión cumbre en las islas Azores, hace un año esta semana, justo unos pocos días antes de que se iniciara la invasión.

Para Bush, el sorpresivo triunfo socialista -que antes de los atentados de Madrid estaba en desventaja en los sondeos de opinión-, puede llegar a ser el presagio de que tambin otros aliados de la UE pueden correr la misma suerte, como el premier Tony Blair y el presidente del Consejo de Gobierno de Italia, Silvio Berlusconi, cuando en junio se tengan las parlamentarias europeas. De manera que con el premier británico a la defensiva por su uso de inteligencia y asesoramiento legal de preguerra, y el primer ministro italiano acosado por problemas económicos y legales en su país, la coalición pro-estadounidense se ve sorpresivamente debilitada.

El analista de política exterior del Centro para la Reforma Europea, Steven Everts, dijo que «la ‘nueva Europa’ siempre se basó en cimientos inestables y eso ha sido expuesto ahora. Todos aquellos gobiernos han pagado un precio político por las posiciones que adoptaron», añadió. *

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