Bush y Kerry no pierden el tiempo y van al grano en un agresivo duelo
Para el presidente republicano Bush, quien busca la reelección, «lo esencial es etiquetar a John Kerry antes de que éste tenga tiempo de construirse una imagen entre los estadounidenses. No es demasiado conocido entre el gran público y solamente el 11% de los electores votó en las primarias», subraya Steven Hess, experto en ciencias políticas de la Brookings Institution en Washington.
Un aviso televisado difundido por los encargados de la campaña de George W. Bush, afirma que, si es elegido, el candidato demócrata aumentaría los impuestos en 900.000 millones de dólares y debilitaría las medidas tomadas para «detener a los terroristas y proteger a Estados Unidos».
John Kerry respondió golpe por golpe y acusó en sus propios avisos televisados a George W. Bush de «engañar de nuevo» a los estadounidenses al acusarlo de querer aumentar los impuestos.
Kerry, quien desde hace 20 años ocupa una banca en el Senado de Estados Unidos, dejó que se escuchara un comentario suyo: «Estos tipos son los más deshonestos (…) los más mentirosos que he visto jamás, y eso da miedo».
Luego se negó a pedir disculpas, afirmando que sus afirmaciones no apuntaban a los republicanos en general sino a aquellos «especializados en ataques negativos para intentar destruir a sus opositores».
La mayoría de los sondeos ubican al candidato demócrata por encima de Bush con una diferencia de entre 4 a 8%, si la elección se llevara a cabo hoy.
La principal dificultad de Kerry es la falta de recursos financieros en comparación con George W. Bush, quien ya cuenta con más de cien millones de dólares para solventar su campaña, mientras que su adversario demócrata por ahora no tiene más que unos diez millones a su disposición.
John Kerry debió utilizar fuertes sumas para triunfar en la interna demócrata y ahora debe rehacer sus fondos. El candidato se puso como meta recolectar al menos 105 millones de dólares antes de que termine el verano boreal, la mitad de los 200 millones que aspira a juntar George W. Bush.
LA MAYORIA DE LOS SONDEOS UBICA AL CANDIDATO DEMOCRATA POR ENCIMA DE BUSH CON UNA DIFERENCIA DE ENTRE 4 A 8%, SI LA ELECCION SE LLEVARA A CABO HOY.
Pero el tono agresivo de la campaña podría disminuir, sobre todo del lado republicano.
«Probablemente se calmen pronto. No se puede mantener ese ritmo sin arriesgarse a fatigar a los estadounidenses. Era un buen momento para hacerlo porque la gente todavía está interesada en la campaña que recién empieza y debido al hecho de que las primarias recién concluyeron» con la victoria de John Kerry, subraya Steven Hess.
«Pero la leccián para John Kerry es no convertirse en Michael Dukakis», un ex gobernador de Massachusetts (igual que Kerry) derrotado ampliamente por George Bush, padre del actual presidente, en las elecciones de 1988.
«Eso quiere decir que debe responder a cada una de las acusaciones y mostrar su voluntad de combatir», agrega. *
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