Análisis internacional

El CNE de Venezuela responde a las injurias de la CNN

Daba gusto ver el domingo pasado al doctor Francisco Carrasquero responder con dignidad y altura las insinuaciones de la CNN, alejadas por lo demás de la elemental ética periodística. Ya había expuesto esas cualidades el 2 de marzo, cuando dio a conocer el dictamen del Consejo Nacional Electoral sobre el referéndum revocatorio. El presidente del CNE, catedrático de derecho, votado para el cargo y elogiado por todos los sectores, dijo que no era hombre de dejarse presionar por nadie, que en todo el proceso jamás recibió una llamada del Presidente de la República y sí atendió con reiteración a la Coordinadora de la oposición. Expuso con claridad las razones del rechazo de cientos de miles de firmas y el envío de 876.017 «a reparo».

 

Nueva etapa del proceso revocatorio

Sobre los aspectos jurídicos y legales de estas decisiones tenemos a la vista un estudio firmado por Roldán Tomás Suárez, que cita una por una las disposiciones reglamentarias a que se atuvo el órgano presidido por el doctor Carrasquero, explicitadas por el rector Jorge Rodríguez en conferencia de prensa posterior.

La oposición rechazó en primera instancia el dictamen del CNE, y continuó con los actos de violencia que había protagonizado en ocasión de la Cumbre del G-15 a fines de febrero, que provocaron 9 muertos y decenas de heridos. El ministro del Interior y Justicia, Lucas Rincón, realizó un detallado informe sobre las circunstancias de cada una de las muertes, del cual se desprende la responsabilidad de la oposición y sus grupos armados, mientras la Guardia Nacional portaba sólo balas de goma. Al mismo tiempo, la oposición quiso utilizar a su favor al Centro Carter y a la misión de la OEA, pero también fracasó. En presentación conjunta, Jennifer MacCoy y Fernando Jaramillo reconocieron la pertinencia del dictamen del CNE, dictado en el marco de sus atribuciones. También se debió desmentir posteriormente el retiro del Centro Carter, que permanecerá hasta el fin del proceso.

Luego la oposición se dividió. Henrique Salas Romer, candidato fracasado, junto con Julio Borges (Primero Justicia) y Andrés Velásquez (Causa R) continuaron propugnando la vía violenta y el rechazo al dictamen. En cambio, los voceros de Acción Democrática (Ramos Allup) y del Copei (Enrique Mendoza, a la vez capo de la Coordinadora) parecen orientarse a la etapa del «reparo», pero tienen enormes dudas de llegar a la cifra requerida. Quizá conozcan desde adentro la magnitud del fraude perpetrado con las firmas de los muertos, menores, personas en el extranjero o que firmaron varias veces, etc.

 

Los números del fraude

En ese sentido, repercutió la difusión por parte del diputado Ismael García de una conversación telefónica entre Teodoro Petkoff (ex guerrillero y ex ministro hoy pasado a la oposición) y Alberto Quirós (ex presidente de PDVSA), en la cual queda de relieve que la oposición infló la cifra de planillas presentadas y ahora tiene prácticamente la seguridad de que en el proceso de ratificación no alcanzará la cantidad que falta.

En efecto (y aquí aprovechamos para rectificar errores aparecidos en mi nota del día 7): se anularon 377.503 firmas por causales diversas, se aceptaron 1.832.493 y se enviaron a reparo 876.017. Si buena parte de estas últimas se validaran, se podría alcanzar los 2 millones 437 mil requeridas. Pero al parecer es la propia oposición la que no lo cree posible.

Por su parte, Chávez exhortó en su audición dominical a participar en la próxima etapa, incluso para detectar firmas fraudulentas entre las validadas, ya que muchos ciudadanos denunciaron la utilización de su número de cédula con el nombre de otra persona para apoyar el referendo.

 

La oposición de afuera

En esa audición reiteró que desde EEUU se apoya con dinero a la organización Súmate, que dirige la campaña mediática opositora. Ese mismo día, la declaración conjunta de Bush y Fox en el rancho de Crawford, Texas, reclamaba que se efectuara el referéndum revocatorio en Venezuela (con la ignominia que esto significa para la política exterior mexicana y agregando una nueva nota injerencista a la política exterior de EEUU). En la misma onda anduvo haciendo campaña Otto Reich, incluso por la CNN, y desde un seminario en Miami la embajadora yanki en Brasil, Donna Hrinak, pretendió aleccionar al gobierno de ese país sobre sus relaciones con Venezuela y Cuba. *

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