El diplomático entiende que en su país se violan los derechos humanos

Dimitió embajador venezolano ante ONU en protesta contra su gobierno

Alcalay comunicó su decisión el miércoles al secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, y ayer envió una carta al presidente Chávez, en la que, según explicó, le agradeció su apoyo en los últimos años y, al mismo tiempo, le comunicó que las discrepancias le impiden seguir desempeñando su función.

«Hoy los derechos humanos en mi país considero que están siendo violados», afirmó en conferencia de prensa este diplomático que ha servido más de 30 años en puestos como Brasil, Israel y Rumania, y que llevaba tres al frente de la misión de Caracas en la ONU.

En su encuentro con los reporteros, que tuvo lugar en el Club de Corresponsales de la ONU, Alcalay concentró sus críticas en la represión de las manifestaciones así como en la actuación del Comité Nacional Electoral (CNE), que consideró que está sirviendo al gobierno para frenar el referéndum revocatorio contra Chávez.

El diplomático lamentó que «las demostraciones pacíficas no tienen posibilidades hoy en Venezuela sin que corran el peligro de una brutal represión».

La «democracia ha quedado vulnerada cuando el CNE ha jugado con las normas, vulnerando un derecho que la Constitución reconoce», el del referéndum revocatorio.

«Más de un millón de votos fraudulentos?», se preguntó en referencia a las firmas demandando el plebiscito. «Eso es difícil de creer».

Tras lamentar «la bipolarización confrontacional» que vive Venezuela, Alcalay pidió que se permita a los ciudadanos decidir la continuación o no de Chávez en el poder: «Esa es la solución. Dejen a los venezolanos votar».

Al mismo tiempo, se mostró contrario a que la crisis se resuelva a la haitiana, en referencia a una posible intervención exterior, y pidió un «aporte constructivo» de la comunidad internacional.

«Pueden ayudarnos, pero no sustituirnos», explicó. «Nunca estaré de acuerdo con una intervención militar exterior».

Expresó también su disgusto por el rumbo que ha cobrado la diplomacia venezolana bajo este gobierno, poniendo como ejemplo una carta del nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Jesús Pérez.

«Cuando hay un nuevo canciller que nos dice que tenemos que seguir la línea del gobierno y no la del Estado, y que al que no le guste que se vaya, pues yo me voy», explicó.

El embajador empezó la conferencia de prensa leyendo una carta en la que exponía su posición y su decisión de dimitir.

«Lamento constatar que mi país se aleja» de los «principios fundamentales que deben siempre estar presentes en la actuación de una diplomacia inspirada por los valores demo- cráticos», afirmó Alcalay.

«Por lo tanto, es con profundo pesar que hoy he presentado la renuncia a mi cargo», añadió.

En el mismo texto enumera estos tres «principios fundamentales»: «la protección de los derechos humanos, la indeclinable necesidad de la plena vigencia de un régimen democrático y la necesidad de que actúe a través de una diplomacia del diálogo constructivo». «Como representante ante las Naciones Unidas, organismo que ejerce una responsabilidad prioritaria en la promoción, protección y defensa de la humana dignidad, me obligan a no ser indiferente cuando en mi propio país no se respetan los derechos humanos», añadía el texto.

El embajador no se cerró a ninguna puerta y afirmó estar dispuesto a trabajar de nuevo con el gobierno Chávez «si se cambian estos tres principios y se construye un gobierno de unidad». Alcalay dijo no saber por el momento si regresará a Venezuela. Al preguntársele si pasaría a trabajar con la oposición, respondió: «No tengo planes de empezar (en el mundo de la política). A mi edad, hacer política es muy difícil». *

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