Hermano de Assad impugna al sucesor
Sammy Ketz – Nicosia, AFP
Rifaat al Assad, hermano desterrado del recién fallecido presidente sirio Hafez al Assad, se considera su sucesor «legítimo», declaró este lunes su portavoz al servicio árabe de la BBC captado en Nicosia, mientras un alto responsable sirio indicaba que sería detenido si regresa a Siria.
Rifaat al Assad propondrá «elecciones democráticas al pueblo sirio», declaró por otro lado este lunes su portavoz, Hafez al Jeir, contactado por teléfono en Marbella (sur de España).
«Está preparado para someterse a un voto del pueblo en la elección presidencial, inmediatamente», añadió el portavoz en una conversación telefónica en francés con la AFP contactado desde Madrid.
«Rifaat al Assad representa la verdadera legitimidad y está preparado para asumir sus responsabilidades en cualquier momento», declaró el portavoz.
El hermano del difunto presidente sirio, que tiene 63 años, fue destituido de su cargo de vicepresidente en 1998 y vive en Europa.
En un ataque de una violencia sin precedentes, su portavoz calificó de «incapaces» a los dirigentes sirios y lanzó un llamado «a todas las fuerzas populares para que actúen juntos, con el fin de sacar a Siria de su difícil situación», lo que significa prácticamente una invitación a derrocar el régimen.
El primer grano de arena en la máquina impecablemente aceitada que debe permitir a Bachar al Assad, de 34 años, acceder al poder supremo en Siria, vino entonces de su propia familia.
Todo había sido preparado minuciosamente por el presidente Hafez al Assad para asegurarse de que su hijo podría sucederle sin tropiezos.
En las 24 horas que siguieron a su deceso, el Parlamento rebajó de 43 a 34 años la edad mínima requerida para ser candidato a la presidencia, la dirección del Partido Baas designó a Bachar como candidato, y por último, el presidente interino Abdel Halim Kadam, fiel entre los fieles, lo ascendió a general y a jefe de todos los ejércitos.
Para evitar cualquier sorpresa, en los últimos meses, las fuerzas armadas, verdadera columna vertebral del poder en Siria, habían sido «depuradas».
La preparación del Congreso del Partido Baas, otro pilar del régimen, permitió eliminar una eventual oposición de parte de la vieja guardia.
Rifaat al Assad, que siempre ambicionó suceder a su hermano mayor, había aprovechado en 1983 la crisis cardíaca que sufrió el presidente para intentar tomarse el poder.
Según fuentes diplomáticas, el diferendo entre los hermanos Assad data de entonces, cuando el presidente fue hospitalizado con un ataque, coincidiendo con la invasión israelí en el Líbano.
Rifaat pensó entonces que había llegado el momento de hacerse con el poder y desplegó en Damasco y otras ciudades sirias tanques y brigadas de defensa que le eran leales, desencadenando una gran conmoción en el ejército.
Sin embargo Hafez al Assad lo perdonó, y hasta lo ascendió a vicepresidente el año siguiente, pero su decisión de preparar a su hijo mayor, Bassel, para que lo reemplazara llevó a la ruptura entre los dos hermanos y Rifaat al Assad salió de Siria en 1985.
La muerte de Bassel en un accidente automovilístico en 1994 dio nuevas esperanzas a Rifaat, por poco tiempo, pues Hafez al Assad decidió en efecto preparar a su segundo hijo, Bachar, para los más altos cargos del Estado.
Una nueva crisis estalló entre los dos hermanos y Rifaat fue desterrado en 1995 y despedido de su puesto de vicepresidente en 1998.
Por el momento, según su portavoz, Rifaat vive en el exilio entre París y Marbella, y parece poco probable que pueda regresar a Siria, pues corre el riesgo de ser detenido y encarcelado.
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