El balance del gobierno de la ONU en Kosovo
Claire Snegaroff – Pristina, Yugoslavia, AFP
Con motivo del primer aniversario de la Misión de las Naciones Unidas en Kosovo (Minuk), el administrador de la ONU, Bernard Kouchner, hizo ayer un balace globalmente positivo, aunque admitiendo ciertos errores, especialmente en el campo de la justicia.
«Hemos hecho mucho y honestamente, estoy orgulloso del modo como lo hemos hecho, pese a la falta de seguridad y a la falta de respeto por los derechos humanos», declaró en una conferencia de prensa realizada en Pristina, en compañía del comandante de la fuerza de paz (KFOR), general Juan Ortuño, y de otros responsables internacionales.
Kouchner habló unas horas después de que el Consejo de Seguridad de la ONU hubiera decidido prolongar integramente la resolución 1244, que sirve de marco a la acción de la Minuk y de la KFOR en la provincia.
«La 1244 sigue siendo nuestra biblia», declaró Kouchner, subrayando que «será necesario aún un significativo número de años y mucha paciencia para lograr nuestros objetivos».
Entre los éxitos de la misión, el administrador de la ONU citó el retorno de cientos de miles de refugiados albaneses a la provincia, el invierno riguroso pasado sin mayores daños, así como la desmilitarización de la guerrilla albanesa.
El Ejército de Liberación de Kosovo (UCK) fue transformado en Cuerpo de Protección de Kosovo (TMK), una fuerza civil con vocación humanitaria.
«Conozco las imperfecciones, no estoy orgulloso de todas las etapas, pero lo hemos hecho», comentó.
El «gran error» de la Misión, según Kouchner, fue cometido en el campo de la justicia, ya que, durante meses, la Minuk intentó lanzar un sistema judicial local, antes de darse cuenta que éste era muy parcial y de que era necesario convocar a jueces internacionales.
«Hemos confiado demasiado en el pueblo de Kosovo, en el personal judicial local», declaró a la prensa.
kl»Ellos han intentado montar un buen sistema, pero sin justicia», agregó, subrayando que «la paz comienza con el orden y la ley».
Al comentar los actos de violencia de que son víctimas las minorías no albanesas, y principalmente la serbia, Kouchner argumentó que pese al recrudecimiento de los ataques en las últimas semanas, la tendencia general es un descenso de los mismos.
«Hace cinco meses, un serbio tenía 20 veces más posibilidades de ser muerto que un albanés. Hace un mes y medido este riesgo era de ocho», indicó. «Por supuesto, es demasido, pero progresamos», comentó Kouchner.
Sobre el futuro, Kouchner dijo que contaba con implicar aún más a los kosovares en la administración de la provincia. «Es tiempo de transferir más responsabilidades al pueblo de Kosovo», puntualizó.
Los serbios de Kosovo están al margen de este proceso y se niegan a votar en las próximas elecciones, boicoteando las instituciones conjuntas que patrocina la ONU. Más de 210.000 .no albaneses huyeron de la provincia tras la llegada de la OTAN, en junio, y el resto vive recluido en enclaves.
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